luns 06.07.2020
"Nico" pegó un brinco del maletero de su humano cuando acaba de salir de una clínica veterinaria de la villa

Un gato regresa solo a su domicilio de Riós siete días después de haberse extraviado en Verín

Antonio Veiga vive en Riós. Su querida y ya ausente esposa decidió adoptar a "Nico" con semanas. El sábado 20 por la mañana, su gato se extravió nada más salir de la clínica veterinaria verinense De la Fuente en la que había sido esterilizado. Este jubilado de Alemania decidió resignarse no sin antes desbrozar a guadaña la finca de Verín en la que creía que había desaparecido. El pasado jueves "Nico" pedía su almuerzo en lo alto del garaje de la vivienda familiar.

Antonio Veiga con el expedicionario "Nico".
Antonio Veiga con el expedicionario "Nico".

La diferencia entre un animal cuadrúpedo al que decidimos incorporar a nuestra vida y un congénere nuestro es evidente, y todos los que hemos tenido la oportunidad de sumar a uno o varios -de cada especie-, lo tenemos claro. Más diáfana es, profundizando en el estudio del comportamiento de los seres vivos, la que existe entre un cánido y un gato. Los primeros vienen de serie con un extra de bondad y amor infinito e incondicional que los hace el mejor amigo de la mujer aunque el hombre no lo sea de ellos. Los segundos son, en esencia, mucho más selectivos. Devuelven amor, del de etiqueta negra, a todo aquel que les muestra adoración y dejan hondos vacíos en el corazón de un ser humano incapaces de cubrir incluso con otro de su misma especie. Quien suscribe le puede dar un par de nombres ("Pope" y "Teo", monta tanto...)
"Nico" llevaba en Riós viviendo a cuerpo de rey dos años y medio. Tenía asignada como única tarea la guardia y custodia del garaje de la vivienda, en la que también intentaban residir sin éxito varios ratones. En uno de sus servicios, resultó ligeramente herido en una oreja. Su humano, Antonio Veiga, viendo que el corte era profundo y preocupante, decidió llevarlo a la clínica veterinaria De la Fuente, en la Canella Cega de Verín. Necesitaba un par de puntos de sutura para recuperar su estética inicial y, aprovechando que se sometía a cirugía ambulatoria, decidieron que era el momento de su esterilización. 

El pasado sábado día 20 por la mañana podía regresar a su casa de Riós. Estaba un poco aturdido, de la intervención y la anestesia, pero con la vitalidad suficiente para pegar un brinco en el momento en que Antonio cerraba el maletero de su automóvil. De allí a una finca próxima con la hierba demasiado alta y ... su posterior desaparición. 
"Nico" había llegado a la familia porque la esposa de Antonio, fallecida poco antes de que el gato entrase en ella, era admiradora de los mininos. Desde entonces, él había sido el fiel compañero de este vecino retornado de Alemania a Riós. La desesperación del hombre le llevó a desbrozar gran parte de la finca, ese mismo sábado y en los días posteriores guadaña en mano, pero la búsqueda de "Nico" resultó infructuosa. 
El lunes siguiente Antonio Veiga regresó a Verín e intentó localizarlo armado de pienso y leche. Creyó divisarlo en otro erial cercano al que desapareció y, pacientemente, esperó a que se acercase a comer. Pero no lo hizo y Antonio supo que no era su pequeño felino. 
Pro Animales y varios carteles distribuidos por la villa intentaron el resto sin éxito. 

Mira que eu nunca fun moito de gatos, a miña muller si o era, pero un acaba colléndolle cariño

Antonio Veiga -"mira que eu nunca fun moito de gatos, a miña muller si o era, pero un acaba colléndolle cariño", dice- se dio un poco por vencido e incluso, sabedor de que lo echaría de menos, estaba decidido a incorporar a la unidad familiar otro minino destetado, "agora voume xuntar cos dous", dice entre risas. 
Lo que no se imaginaba Antonio era que el pasado jueves, poco después de levantarse, oiría de nuevo a "Nico" maullando en lo alto del garaje que antes de la intervención custodiaba: "Eu, cando o vin, non o cría. Pero, rápidamente souben que era el. Non deu baixado do galpón e foi dar a volta polo da veciña. En dous minutos estaba nos meus pés pedíndome o almorzo", relata ligeramente emocionado.

De Verín a Riós, "pola vella"

Veinte kilómetros separan a Verín de O Riós, además de incontables riesgos naturales y otros de factoría humana, como una media villa por cruzar, varias carreteras y hasta una autovía que seguro superó por debajo de alguno de sus pasos elevados. Pero lo cierto es que únicamente "Nico" sabe cuál ha sido su hoja de ruta para llegar desde la esquina de la Canella Cega con avenida de Cabreiroá, al número 167 de la carretera entre As Ferreiras y Vilardevós, en O Riós, tras casi una semana desaparecido. O no, porque él tenía muy claro su destino.

El gato "Nico", feliz como una perdiz, de nuevo en su domicilio de Riós, este fin de semana. 

Antonio y Nico llevan tres días de idilio: "Non me sae dos pés, volveuse máis mimoso do que era". Quizás esa pequeña aventura del primero y desolación del segundo les sirvió a ambos para tener todavía más claro que ya eran inseparables. 

Un gato regresa solo a su domicilio de Riós siete días después de haberse extraviado en...
comentarios