Xoves 23.05.2019
María Soliño y Bruno Rúa presentaron sus últimas obras en la feria del libro verinense

Marina Estrada, la "imperfecta" pero "deliciosa" novedad del Lázaro

Aunque la lluvia combatió en protagonismo con la feria del libro en la plaza de la Merced de Verín, la pasión de María Soliño con su "Cuando deje de llover" o la de Bruno Rúa con sus "Aldeas da Tamagania" no le estuvieron a la zaga. Ambos presentaron sus obras en una nueva edición del certamen librero con motivo de la celebración, todavía hoy, de la festividad del Lázaro.

María Soliño, viguesa, con su "Cuando deje de llover", en sus manos.
María Soliño, viguesa, con su "Cuando deje de llover", en sus manos.

CRÓNICA | Recuerdo la última vez que tuve delante a una mujer que a los escasos segundos de amena charla recuperó de mi discoteca mental uno de los temas que se han convertido en la banda sonora de muchos de mis viajes. Ella fue, y sigue siendo, Sira Domarco, costurera -seguro que ella permite el calificativo- que heredó la pasión de su padre "Lilito" por las tijeras y el buen vestir en Allariz. Se disponía, desde aquella planta de la Delegación de Hacienda, a dar rienda desbocada a su pasión, que ha convertido en realidad.

He de asegurarles que sensación casi idéntica no había vivido hasta el día de ayer en una caseta de la feria del Lázaro de Verín, esa suerte de oferta multisectorial en la uno acaba comprando una sudadera animalista, un queso portugués premiado en los Oscar mundiales del sector o una piedra con tu nombre y su significado. Sin embargo, la tarde, lluviosa y intencionadamente desapacible a última hora, casi recomendaba concluir la visita sin pasearse por las desplazadas casetas de la plaza de la Merced -a las que las condiciones climatológicas privaron del atractivo de la feria de artesanía de años anteriores-. El olfato de un servidor -nació con poco pero lo ha ido desarrollando- me llevó, en la primera de las vueltas de reconocimiento, al puesto de venta de la Librería Cortés -puede que el roller-up plantado en el lugar tuviese también algo que ver-.

 

Feria do libro2019-16"Rosi", de librería Cortés, donde María Soliño firmó ejemplares de "Cuando deje de llover", su primera novela.

 

Allí estaba la directora de ventas de la primera obra de María Soliño, esto es, ella misma. No era la bruja de Cangas del siglo XVI, tenía más pinta de una viguesa del 74, trabajadora social y a la que en una analítica de sangre debería de incluírsele el parámetro de "pasión por lo que hago", para controlárselo por los posibles efectos adversos que hacer lo que a uno le descoloca puede acarrear.

 

La autora viguesa, María Soliño Barcia.La autora de "Cuando deje de llover", María Soliño Barcia.

 

 

Soliño, la autora, no estaba sola. Con ella, su hija -o creación-, Marina Estrada, también viguesa y casada con un juez de la Audiencia Provincial de Pontevedra. De la que no dejó de hablar en todo momento, como si Marina -a poco que hojeen "Cuando deje de llover", su primer libro, lo sabrán- no fuese capaz de valerse por sí misma. 

En un discreto segundo plano, como captando a los despistados, el marido de la primera, que no dejaba de introducir su cuña: "Recuerda que el libro tiene banda sonora, para que cuando se lea se imbuyan un poco más en la trama". Querido Emilio, agradecemos la intención, pero desde el primer instante su autora se encargó de pinchar en el mental plato de mi tocadiscos aquel "Breve espacio en que no estás", del inmenso Pablo Milanés -por cierto, al que podrán escuchar en el Auditorio de Ourense en este mes-.

Llegados a este punto, aquella maga de la infancia de todos nosotros, la televisiva Mayra Gómez Kemp, diría algo así como "Y hasta aquí puedo leer". Tirado el cartoncito de la pista, les toca a ustedes, "queridos lectores de Diario do Támega -así se dirige a todos ustedes la autora en el vídeo de este texto-" profundizar en la lucha de los "dieces" de la protagonista adquiriendo en la Librería Cortés "Cuando deje de llover".

 

Y ... ¿ALGO MÁS?

Pues sí. Aunque la autora viguesa merecía por su simpatía e historia protagonizar el titular y gran parte de esta crónica con su firma de ejemplares, la tarde también tuvo su cuota de protagonismo local con la presentación del último y trabajado libro del antropólogo Bruno Rúa. Aldeas da Tamagania vio la luz de manera oficial pasadas las 18:30 horas, atlas imprescindible para todos los residentes en alguno de los 188 núcleos de población que Rúa ha decidido inmortalizar con su publicación: "Facelo anos máis tarde pode que fose xa imposible, dado o alto grao de despoboación que estamos a sufrir nesta comarca e en Galicia enteira", dijo el autor. 14.000 fotografías, 15 años de trabajo recorriendo más de 3.000 kilómetros por todas las aldeas -algunas ya deshabitadas- son un injusto resumen del trabajo concentrado en el último de los libros de Bruno Rúa.

 

 

 

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