mércores 08.04.2020
Menos actividad por las calles de Verín, aunque muchos se saltaron sin dudarlo las recomendaciones sanitarias

Menos mal que nos queda Portugal... y la responsabilidad de los suyos

Histeria a primera hora de la mañana a las puertas del Mercadona, plácidos paseos matutinos por la plaza y notable tráfico hasta el mediodía, la tónica de una villa que no acaba de asumir la excepcionalidad de una situación de grave crisis sanitaria. Algunos hacían deporte, otros montaban en moto, había quien aprovechaba para comprar un electrodoméstico o permitirse un viaje en autocaravana. Ver para creer.

La plaza de Verín, este sábado por la mañana, todavía con cierta "vidilla". | FOTO: Xosé Lois Colmenero.
La plaza de Verín, este sábado por la mañana, todavía con cierta "vidilla". | FOTO: Xosé Lois Colmenero.

La hora de la comida, y más en Galicia, suele ser sagrada. Por eso que durante las horas centrales del día, entre las 14:00 y las 17:00 horas, la población de la villa parecía respetar con cierto grado de responsabilidad las recomendaciones más exigentes de permanecer en los domicilios como medida inexcusable para contener la expansión de la pandemia. Sin embargo, la explicación era otra, se hallaba precisamente en la línea de caja de uno de los supermercados más concurridos de Verín, Mercadona: "No, todavía no han llegado los camiones, llegan a las cinco de la tarde y lo saben", aseguraba una de las empleadas del establecimiento. Transportes que deberían acercar a sus almacenes productos que precisamente a mediodía estaban completamente agotados, y que eran la tónica en desabastecimiento en el resto de superficies comerciales del entorno. Leche, papel higiénico, rollos de cocina, agua y, sorpréndanse, ColaCao o Nocilla, estaban entre los tan, tan demandados que algunos de ellos figuraban completamente agotados. 

Lineal de la leche en el Mercadona de Verín. | FOTO: Xosé Lois Colmenero.Lineal de la leche en el Mercadona de Verín, este mediodía. | FOTO: Xosé Lois Colmenero

La histeria comenzaba ya poco antes de las nueve de la mañana. Las colas eran considerables, las redes sociales se hacían eco de ello en tiempo real. El lineal de la carne envasada en atmósfera protectora acababa de completarse para levantar sus cortinas a las rabiosas, en su mayoría, amas de casa, en una escena más propia de las rebajas de Galerías antaño que de una puerta de supermercado. Duró repleto menos de una hora. La cortina volvió a bajarse hasta el próximo lunes, en el que estará otra vez repleto. 

Lineal de la carne en el Mercadona de Verín. | FOTO: Xosé Lois Colmenero.La carne se agotó en el Mercadona en poco más de una hora, este sábado. | FOTO: Xosé Lois Colmenero. 

La mañana fue intensa en las principales superficies comerciales de alimentación. Las recomendaciones en cuanto a distancia se refiere no se respetaban pero ni de lejos. Era imposible, la cantidad de personal que deambulaba por los pasillos era tal que si alguno de ellos estuviese infectado y hubiese estornudado, en Verín seríamos incapaces de "aplanar" la curva en un mínimo de tres meses. 

Conocida la altísima responsabilidad del pueblo español por estos lares, decido comprobar cuál es el movimiento de automóviles o de personas por las calles de Verín. Como el de cualquier otro sábado poco después de que cerrasen las tiendas. Nadie hubiese apostado estar viviendo una situación de grave riesgo para la salud previa a un decreto del estado de alarma. La calle Lisa o la plaza Mayor presentaba a gente, algunos de riesgo elevado en caso de contagio, paseando con placidez. No faltaban los que practicaban deporte o montaban en bicicleta. Un electrodoméstico puede llegar a ser un bien de primera necesidad, porque hasta un establecimiento comercial entregaba una de ellas pasadas las 13:00 horas

Carga de una lavadora.

Los electrodomésticos se convierten en Verín en bienes de primera necesidad. | FOTO: Xosé Lois Colmenero.

Así las cosas, me pongo en la piel de todos aquellos que a esa hora estarían deseando ingerir una buena caña de cerveza. Solamente había una solución, cruzar la frontera, la misma que Portugal anuncia desde esta tarde que comenzará a controlar para impedir la entrada de españoles e incluso italianos, como los dos transportistas que acabaron presentando síntomas de la enfermedad en las últimas horas en territorio luso. 

terrazaportugalEste mediodía, pese a no haber restricciones en Chaves, sus terrazas estaban prácticamente vacías. | FOTO: Xosé Lois Colmenero. 

Ya en Chaves (Portugal), con todos los establecimientos abiertos, la realidad era muy distinta a la española. Nadie, o casi nadie por las calles. Las terrazas que un buen día en lo climatológico llenaría, vacías o con un solitario cliente. Las principales superficies comerciales, con una actividad comedida, comparativamente mucho menor que la que registraban los supermercados de la villa verinense, pese a no contar con ninguna restricción comercial como sí ocurría al otro lado de Feces. 

De regreso a la villa del Támega, la radiografía era otra, al haberse relajado la furia matutina de un sábado a la espera de un decreto que no llegaba. Aún así, se mantenía la circulación de vehículos por las calles de Verín, se veía alguna que otra motocicleta de paso y en grupo y hasta había quien transitaba por la Nacional 525 en autocaravana. Por no faltar, ni lo hacía una pareja de madrileños que decidía repostar en una gasolinera de viaje desde esta mañana y camino de la capital olívica. 

caravanaLa mejor forma de no salir de casa y moverse, una autocaravana. | FOTO: Xosé Lois Colmenero. 

Una vez más, menos mal que nos queda Portugal, con una amplia contención de la expansión de la enfermedad -quizás por un mayor sentido de la responsabilidad colectiva- pese a lo laxas que están siendo sus medidas... hasta el momento. 

Menos mal que nos queda Portugal... y la responsabilidad de los suyos
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