martes 07.07.2020

El Entroido de Verín... Como una Religión

Pocos dudan de las ganas de entroido de nuestro colaborador Alfonso Fernández-Novoa Pérez. A pocas horas de una de las míticas jornadas de la fiesta carnavalesca verinense, resume su sentir en esa ya irrepetible tarde de sábado en el auditorio de Verín, con la proyección y posterior gala de fray "Chitín".

Fray "Chitín" se abraza a "Monse" Damorín, mientras Lina "Cazolas" Morgan baila al son de "Gracias por venir", este sábado en el auditorio. | FOTO: Alejandro Nieves.
Fray "Chitín" se abraza a "Monse" Damorín, mientras Lina "Cazolas" Morgan baila al son de "Gracias por venir", este sábado en el auditorio. | FOTO: Alejandro Nieves.

Me hizo reír y me hizo llorar, con la facilidad sencilla de exponer las imágenes desde el corazón y desde la piel. El final, sublime, me recordó al culmen de la maravillosa Big fish de Tim Burton: todos los personajes entrañables e imposibles aparecieron uno tras otro en la despedida de Edward Bloom, demostrando a todos los allí presentes que las increíbles historias narradas por el protagonista eran tan ciertas como fantásticas. El sábado, el espíritu del entroido, la más ancestral, increíble, fantástica y maravillosa historia de un pueblo cobró vida entre los aplausos, las risas y las lágrimas de todos sus actuantes: el pueblo de Verín y sus tribulaciones abarrotando una sala - antesala del Corredoiro, punto de partida de la fiesta más grande jamás contada (hay que vivirla).

alfonso2Fray "Chitín" entrega la recaudación de la gala a la responsable de la Asociación Contra el Cáncer en Verín, Kelly Pereira. | FOTO: Alejandro Nieves. 

La genialidad del padre "Chitín" volvió a brillar en el Auditorio de Verín. Él y varios de sus acólitos, monseñor Damorín (para los amigos, Monse) y el gran Oscar Conde, viajero empedernido y uno de los grandes monstruos (literalmente) del carnaval, nos llevaron de la mano por las intrincadas galerías del entroido, nos bajaron a los camerinos de los grandes mitos, los que movieron con energía e imaginación los pesados engranajes de esta gran fiesta nuestra. Nos demostraron que el carnaval no es cualquier cosa, es una medicina que cura todos los males, pero, ante todo, es un ser vivo, porque nació, sólo Dios sabe cuándo, creció y se alimenta día a día, año tras año, de la cuaresma, del noticiario, de los sucesos, del sentir de la calle, del alcume, de la reivindicación, de la “bronca”, de las inquietudes de nuestras gentes, de las sonrisas y lágrimas minerales (diría Godás) de este valle maravilloso…  y es excusa válida (desde el respeto) para crear miles de divertidas escenas donde la fantasía se mezcla con la cotidianeidad y termina, felizmente y como siempre, fundiendo en un abrazo a enfermeras y hosteleros, al político y al pueblo, a la clerecía y a la juglaría, al niño y al hombre, a la niña y a la mujer, a lo divino y a lo humano...

Nos demostraron que el carnaval no es cualquier cosa, es una medicina que cura todos los males, pero, ante todo, es un ser vivo, porque nació, sólo Dios sabe cuándo, creció y se alimenta día a día, año tras año, de la cuaresma, del noticiario, de los sucesos, del sentir de la calle, del alcume, de la reivindicación, de la “bronca”, de las inquietudes de nuestras gentes, de las sonrisas y lágrimas minerales (diría Godás) de este valle maravilloso…

alfonso1Alfonso Fernández-Novoa Pérez ("Alfonso Pérez de toda la vida", como así se refiere), disfrutando de la gala del pasado sábado. | FOTO: Carlos Montero. 

No hay mejor herramienta de reivindicación que el sano sentido del humor (grande, Cesteiro). Es un ser vivo que nace, crece, se alimenta, se reproduce y muere cada año para engendrar con sus cenizas un Fénix renovado cada 365 días de impaciente espera…Y es su fruto la risa, una fuente de vida que genera aliento y “elastifica” los pulmones. Un llanto arranca nuestro motor vital en el paritorio (e que non se peche nunca máis…!!!) y ya para el resto de nuestras vidas la risa endulzará las amarguras y los desniveles del firme existencial. Ella es el auténtico opio del pueblo, la catarsis de la que nos habló Aristotéles en su Comedia, reducida a cenizas en la biblioteca de Alejandría o en el rancio monasterio donde Adso de Melk descubrió la mieles de don Carnal. Ardió La Comedia pero su esencia arribó para siempre en nuestros deseos de vivir...  Este sábado, en el auditorio, lo vimos todos.

 Creo que a todos nos resbaló una irreprimible lágrima por nuestra mejilla cuando, con una maestría sutil y sin una sola palabra, vimos a "Toni" Tarrío irse por la calle del Pozo, con su disfraz mítico, volviéndose un instante para regalarnos su última mirada cómplice y diluyéndose en el recuerdo colectivo, en el eterno entroido celestial...

De su mano recorrimos las “mil calles que llevan hacia ti”, Introitus. Unas, cargadas de ternura, de la mano de Elena, la Reina absoluta e indiscutible; de Michel, nuestro Príncipe de las mareas, el niño eterno con el que todas las generaciones jugamos en nuestra infancia, el niño que todos llevamos dentro... Otras cargadas de nostalgia gracias a esas grandes escenas que guardamos en los rincones de nuestra memoria: a Murga do grelo (¡quién no deseó alguna vez pertenecer a esa comparsa y pasar el desfile sumido en aquellas orgías gastronómicas al más puro estilo romano?), os Felipes, Pescadilla y Luisina, Fan Fan... perdonad los incontables que quedáis en el tintero por razones de extensión. Otras cargadas de emoción: creo que a todos nos resbaló una irreprimible lágrima por nuestra mejilla cuando, con una maestría sutil y sin una sola palabra, vimos a "Toni" Tarrío irse por la calle del Pozo, con su disfraz mítico, volviéndose un instante para regalarnos su última mirada cómplice y diluyéndose en el recuerdo colectivo, en el eterno entroido celestial.... Para siempre.  

¡Sublime guiño!

Y es que la magia del carnaval lo puede todo. Es su esencia la ilusión y su motor, el pueblo. ¿Cuál es el mejor entroido del mundo? Respondo aquí, para terminar y nunca acabar, a la pregunta que fray "Chitín" dejó en el aire y que todos nos respondimos con un unánime silencio tácito: el mejor entroido del mundo es el que se lleva dentro, desde la cuna hasta la inmortalidad, la buena, aquella de la que nos habló Kundera, la que nos lanzó Tarrío -en el documental- de soslayo, la que cada año nos devuelve Pescadilla...

Viva o Entroido de Verín!!!!!

El Entroido de Verín... Como una Religión
comentarios