La agricultura española, pese al éxodo a mediados del siglo pasado desde los pueblos hacia las ciudades, sigue siendo un sector clave en la economía española. Productos como el aceite de oliva, la uva, los cítricos o las legumbres son apreciados en todo el mundo por su calidad.
Sin embargo, el cambio climático y las importaciones de fuera de la UE, especialmente de Marruecos, ponen al país y a este sector en concreto en una situación complicada. Deben competir contra países donde la producción es más barata y no sigue las mismas normas estrictas. Es por eso que cada vez hay una mayor adopción de herramientas de monitoreo de cultivos para agricultores con las que cultivar de forma más inteligente, evitando sobre todo el despilfarro de productos y el gasto innecesario.
Situación actual de la tecnología agrícola en España
Desde la década de los 60, y sobre todo a partir de 1986, la modernización, especialización y mecanización de la agricultura en España se convirtió en una necesidad. El principal objetivo era reforzar la competitividad del sector dentro de la UE y a nivel mundial. Esta política consiguió aumentar la productividad e incrementar el número de exportaciones, pero también provocó un fuerte descenso de la población dedicada a la agricultura. A día de hoy, los agricultores menores de 35 años no representan ni tan siquiera el 5% del total.
Inicialmente, la mayor parte de la modernización de la agricultura que se produjo en España estaba basada en la maquinaria. A los tractores modernos pronto se les sumaron los sensores inteligentes desplegados por el campo y los sistemas de riego de precisión. Estas herramientas forman parte de la práctica totalidad de las explotaciones agrícolas españolas, sin importar el tamaño. Pero incluso a día de hoy, la digitalización se resiste.
La falta de conectividad en el ámbito rural, sumado a la falta de conocimiento tecnológico, está frenando la adopción de la más avanzada tecnología. Según un estudio realizado por el Ministerio de Agricultura en 2024, apenas el 5% de los agricultores usaba la monitorización de cultivos por satélite y el análisis de datos satelitales para evaluar su campo, y menos del 2% utiliza drones en su explotación de forma frecuente. La situación del software especializado es algo mejor, pero lejos de lo ideal, con menos de un quinto del total usando algún tipo de software agrícola para el seguimiento de cultivos. Sin embargo, el deseo de los agricultores por adoptar estas soluciones es alto.
Algo similar pasa con la robotización, donde la gran mayoría adoptaría esta tecnología para algunas tareas de campo, siendo la recolección la más deseada, especialmente entre aquellos agricultores dedicados a los frutales no cítricos. La robotización conseguiría que los agricultores dejen atrás las tareas repetitivas sin valor añadido y que generan costes para reducir sus dedicación a ellas.
Para expandir y acelerar la adopción de tecnología digital, los trabajadores del sector demandan al gobierno cursos de formación. No obstante, debido a los diferentes subsectores de producción, los cursos deben adaptarse para cubrir las necesidades específicas de cada uno.
Inversión en tecnología agrícola en España
Pese a que la digitalización del sector no es tan generalizada como se desearía, la inversión en soluciones sostenibles no ha dejado de crecer en los últimos años. Esto se ve reflejado principalmente en el notorio aumento del número de empresas emergentes especializadas en tecnología agrícola. Tanto el gobierno, como los propios agricultores y otros interesados son conscientes de la necesidad de digitalizar el campo para mejorar todavía más su producción.
Existen diferentes desafíos climáticos que amenazan al campo español, siendo el más acuciante la falta de agua. Aunque la primavera de 2025 ha sido más lluviosa de lo normal, la situación del país tiende a la sequía, por lo que desperdiciar agua durante el riego no es una opción. De ahí que la gestión hídrica es donde más se invierte en tecnología agrícola en España. Otro problema radica en la inestabilidad climática, con tormentas repentinas descargando grandes cantidades de agua y granizo en un área en cuestión de minutos. Aunque no siempre se pueden predecir, los agricultores están invirtiendo en tecnología que proporcione información meteorológica precisa para poder tomar medidas preventivas y proteger sus cosechas.
Asimismo, las plagas suponen un dolor de cabeza para los agricultores españoles. La inversión en tecnología en este aspecto se basa en programas de monitorización de cultivos por satélite que permitan aplicar índices de vegetación con los que detectar las anomalías en la salud de las plantas que causan dichas plagas.
El futuro de la agricultura en España
España es un país con gran variedad de ecosistemas y cultivos, y tanto los agricultores locales como los inversores de todo el mundo son conscientes de las oportunidades que ofrece el desarrollo tecnológico. El sector ya ha comenzado su transformación para ser más sostenible y respetuoso con el medioambiente, con el objetivo de experimentar un crecimiento significativo en el futuro.
A nivel de consumidor, los españoles han puesto el foco en el producto de proximidad y de producción ecológica. Es de esperar también un aumento de la inversión relacionada con la cadena de valor, de modo que la trazabilidad de los productos sea más completa y transparente, permitiendo conocer dónde y cuándo fueron cultivados, y cómo han llegado desde el campo hasta la tienda.
Autor: Vasyl Cherlinka
Vasyl Cherlinka es Doctor en Biociencias especializado en Edafología (ciencia del suelo), con 30 años de experiencia en este campo. Licenciado en Agroquímica, Agronomía y Edafología, el Dr. Cherlinka lleva muchos años asesorando al sector privado en este tipo de cuestiones.
