lunes. 20.07.2026
El maltrato del padre de sus tres hijos era conocido y habitual

Soraya, la víctima del tiroteo, buscó refugio en casa de sus padres huyendo de un infierno en Xinzo

Soraya llevaba un par de meses viviendo con sus padres en uno de los bloques del Primero de Mayo. | FOTO: Xosé Lois Colmenero.
Soraya llevaba un par de meses viviendo con sus padres en uno de los bloques del Primero de Mayo. | FOTO: Xosé Lois Colmenero.

La mayoría de los casos que lamentablemente tiene un final más tráfico aún del que tuvo el de Soraya este domingo repite un patrón muy idéntico: años de maltrato, alguna lesión con intervención de emergencias sanitarias y parte médico oficiado al juzgado; y un perdón posterior, bien por un mal entendido afecto, bien por las presiones o posibles amenazas. 

El de la mujer verinense que recibió dos tiros en su cuerpo -pudieron ser más, de la media docena que se escucharon-, no falla. Soraya llevaba siendo víctima de maltrato largo tiempo. En una de las ocasiones, y en presencia de su familia política en Xinzo, tuvo que ser trasladada a un centro hospitalario para curarla de varias heridas tras una discusión con su marido. Fue el propio médico el que dio traslado al juzgado de guardia de los hechos, y en ese momento, a su marido, M. J. J., acabó instruyéndosele una causa. Procedimiento que su propia esposa, más tarde, llegó a parar. Por eso, cuando se consultó su nombre en el registro Viogen, aparecía asociado a un riesgo "no apreciado".

Soraya, sin embargo, había reunido las fuerzas necesarias para dar el paso. Su familia -padre y madre- la apoyaban, y la habían acogido en la vivienda del Primero de Mayo en la que se produjeron los hechos. También estaban allí sus padres el día del tiroteo. Los disparos la alcanzaron a ella, pero pudieron darle también al padre o a la madre, que en algún momento se asomaron



El día que el horror llamó desde el portal

M. J. J. había discutido con Soraya por teléfono. Él estaba en Xinzo, en el poblado cercano al río donde residía. Su hijos estaban con él. Llamó a su mujer para decirle que la iba a buscar. Ella se negó por teléfono. Aún así, él acabó personándose en la puerta de casa de sus suegros. La llamó a voz en grito exigiendo que la acompañase a la que había sido su vivienda habitual en Xinzo y que ella había abandonado meses atrás. Ella se negó. Incluso el padre de ella, como así relatan varios testigos, se asomó para invitarle a marcharse. Nada de lo que le decían convencía al presunto agresor, que superado por la rabia y fuera de sí se dirigió a por el arma al coche. Fueron breves instantes, pero los suficientes para haber provocado una tragedia muchísimo mayor. 

El resultado, el de ya todos conocido. Soraya todavía no está fuera de todo peligro en el Álvaro Cunqueiro vigués. Permanece en la Unidad de Cuidados Intensivos. Aún faltan unas horas para que se pueda asegurar que ha superado tan dramático trance. No ha podido ser operada de la perforación que le provocó, en su brazo derecho, una de las balas. El equipo médico espera a que la lesión en su pulmón, en donde se alojó una de las balas, mejore y le permita cobrar algo más de fuerza para pasar otra vez por el quirófano.  


Alivio en el entorno de la mujer agredida

Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han hecho su trabajo. Él ya no volverá a hacerle daño. Sus allegados respiraron mucho más tranquilos cuando tuvieron conocimiento de que había sido apresado por la Guardia Civil. Él se fue de Verín pensando que la había matado. 

Puesta a disposición judicial y acto de repulsa

Este martes, con toda probabilidad, pasará a disposición judicial en Verín el presunto agresor. Que nadie espere un recibimiento caliente. No lo habrá. La familia política, y la suya propia, han comenzado a repudiarle. Nadie entiende que haya agredido de manera tan vil a la que ha sido su esposa durante 19 años y le ha dado tres hijos. 

A las 12:00 horas está convocada una concentración a las puertas del Concello de Verín. El lema, desgraciadamente, es ya por todos conocido. Y más en las últimas semanas en la provincia de Ourense. Organizan el CIM de Verín, el CDR Portas Abertas, Femuro y la asamblea local de la Cruz Roja. 

 

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