Se despidió del equipo de Diario do Támega con el titular que abre esta entrevista: "Verín se merece todo". Podrán discutir algunas de sus decisiones, los resultados de su gestión, "fallos que seguro los hay y los seguirá habiendo", pero nadie podrá poner en duda que la comunión entre esta pontevedresa y Verín, más concretamente con su hospital, es y ha sido total y va mucho más allá de lo puramente profesional: "Acepté incorporarme llevando dos años jubilada porque era Verín, no lo hubiese hecho si no fuese así, pero sabía que volvía a mi casa, pedí que no hubiese presentación porque no era necesario".
La entrevista se realizó un par de semanas antes del que concluyese el 2024. Ya se había superado la fecha que inicialmente había determinado Guillermina para su adiós (31 de octubre). La siguiente era con las campanadas de año nuevo. Aún sigue en su cargo, pero ahora con la confirmación de que el departamento de Recursos Humanos del Sergas, en comunión con la Gerencia en Ourense, trabaja en el nombre de su sustituto.
¿Un adiós porque lo necesita, lo desea o porque toca?
Yo creo que sí que toca, hay que dejar paso a la gente joven que no es fácil encontrarla, porque la dirección no es precisamente algo de lo que más atrae a la gente joven. Se está batallando para que la dirección de gestión pase a formar parte de un máster de formación o una especie de MIR, sería un logro importante. Uno puede nacer con más o menos dotes para la gestión, pero la gestión hay que vivirla, hay que aprender mimbres para desarrollarla. Creo que con el tiempo se avanzará en la formación de los directivos.
A la tercera fue la vencida.
Todo el mundo sabe que yo vine la tercera vez porque se trataba, precisamente, de Verín. Si llega a ser para otro hospital del Área, yo no hubiera venido. Yo a Verín le tengo un cariño especial. Cuando llegué a Verín por primera vez en el 2009 me encontré un ambiente de trabajo muy parecido a mi primer trabajo en el Instituto Social de la Marina. Allí éramos una piña, una colaboración total entre las diferentes Casas del Mar... Y cuando llegué a Verín me encontré algo que llevaba años sin verlo, fue como un enamoramiento al hospital, me encantó. Aquí hay un ambiente muy bueno, evidentemente no es el mismo de aquel 2009, pero aún se mantiene esa esencia. Y la gente que llega de fuera, está un tiempo y se va, lo hace diciendo que aquí la colaboración entre todo el personal es muy destacada, y no es general en el resto de instituciones sanitarias.
En este hospital hay un ambiente muy bueno, la colaboración entre todo el personal que aquí se da no es la norma en otros hospitales
Etapa convulsa, ¿verdad?
Sin duda, la más dura. La crisis del paritorio y una pandemia. Tuve suerte, he de reconocerlo, al conseguir los pediatras. Pedí incluso que no hubiese ni presentación porque volvía a mi casa y lo hacía por un año o año y poco, pero llegó la pandemia y no era el momento para abandonar el compromiso adquirido. Ahora, son cinco años, ya es mucho tiempo.
Y se va un con gran logro, digamos estructural: un nuevo espacio para Urgencias y ¡sin rampa!
Siempre reconocí que el espacio de Urgencias era muy limitado, y reconozco el trabajo de los profesionales del Servicio con esas limitaciones. Ahora, el espacio se ha triplicado, aunque bien es cierto que también el Servicio ha crecido. Pero sí, ha sido un logro. Ahora me queda ahí pendiente ampliar el hospital de día, que ha sido otro de los que más ha aumentado porque la gente, por suerte, tiene más años de vida con los tratamientos y cada vez hay un mayor número de pacientes que se incorporan al hospital de día y necesita una ampliación.
Ya que hablamos de Urgencias, el box de críticos quizá quedó algo pequeño, dicen los profesionales.
Se desenvuelven, sí. No es lo que se hubiese querido, pero también me sorprende porque este nuevo espacio se diseñó por los arquitectos estando siempre presentes los profesionales de Urgencias, teníamos las reuniones aquí. Se colaboró mucho entre ambos, pero se veía todo tan grande que no se cayó en ese error. Siempre fui de la opinión que los sitios que se quieren para los profesionales tienen que estar adaptados a sus necesidades. Yo estrené muchas Casas del Mar y mi experiencia me dice que siempre hay errores en la construcción y que se debe tener paciencia para ir corrigiéndolos poco a poco. En el caso de Urgencias, han sido muy pocas las deficiencias iniciales para el edificio que es. Quizás lo más destacado fue lo de la luminosidad, que era muy potente y que por zonas se fue rebajando. Eso y lo de la wifi, que no se contempló inicialmente.
A nivel estructural, ¿qué le falta a este hospital?
Pues ahora, es evidente que nos hemos quedado muy limitados en el aparcamiento, porque el helipuerto es la obra siguiente, ya está contemplado y creo que en este 2025 podrá estar listo.
¿Y a nivel de personal cuáles son las carencias?
Soy de la opinión de que debería haber más hospitales comarcales en los lugares que son necesarios, pero también considero que deben estar limitados a determinadas especialidades y a no querer todos tener de todo, porque al final nadie tiene de nada. Hay cuatro especialidades básicas que serían ginecología, traumatología, oftalmología y medicina interna, que deben estar bien dotadas, y luego están otras que deben prestar un servicio más de aspecto general, como son neurología, cardiología, reumatología... En un comarcal no se puede pretender que, por ejemplo, en el caso de neurología se trate un párkinson, un alzheimer, que son consultas muy específicas. ¿Qué ocurre? Que sí es cierto que cada vez es más difícil obtener especialistas. Echo de menos a veces el compromiso de los profesionales, y entiendaseme bien. En mi época, que fue la época creo que colocó al sistema nacional de salud en el nivel que lo tenemos ahora, teníamos un compromiso social. No solamente éramos profesionales de la Medicina, sino que teníamos muy claro, muy interiorizado, que realizábamos un servicio público, como la enseñanza. Echo de menos un poco eso. La profesión se respeta, por supuesto; vienen hiperformados, pero no llegan al compromiso que adquirimos nosotros por aquel entonces, que éramos casi esclavos. Te ibas a un pueblo y eran 24 horas al día 11 meses al año. Había que mejorar pero siempre hay términos medios.
Soy de la opinión de que debería haber más hospitales comarcales en los lugares que son necesarios, pero también considero que deben estar limitados a determinadas especialidades
Volviendo a su pregunta, ahora mismo, sin duda, oftalmología y dermatología son las especialidades que están cojas en este hospital, porque trauma y medicina interna están bien. Hemos conseguido una reumatóloga, aunque está de baja maternal, y sí que es cierto que se nos está complicando un poco cardiología. Pero sí, derma y ojos han sido, con los traslados, los dos servicios más afectados. Con dermatología, el jefe del Servicio es optimista pero con oftalmología hasta lo tiene difícil Ourense.
¿Y dónde está la fórmula para convencer a oftalmólogos, por ejemplo?
En estos momentos, la sanidad pública no puede competir con la privada. En nuestras épocas, sí, porque había mucho paro y trabajar en la Pública suponía un prestigio importante, por no hablar del sueldo, que comparado con el resto de la población, un médico por aquel entonces tenía un salario muy diferenciado. Hoy en día eso no se da, por eso no podemos competir con la privada.
Entonces, es una cuestión de reconocimiento económico.
Es necesaria una actualización, sí, porque el público en general cree que un médico de la Pública gana lo mismo que uno de la Privada y ya le digo yo que para nada. Pero no es el único problema. Yo creo que un médico de la Pública, además de apasionarle la Medicina, tiene que considerar la implicación social que tiene ser un médico de la Pública. Si esa implicación no existe, optará por otras salidas. Y los números clausus hicieron muchísimo daño.
Yo creo que un médico de la Pública, además de apasionarle la Medicina, tiene que considerar la implicación social que tiene ser un médico de la Pública
¿Y cómo es que hubo tan poca previsión?
Pues, nunca lo entenderé porque con la ley general del 84 se podía haber previsto que los números clausus se quedaban cortos dada la limitación que contemplaba la norma ajustando el número de pacientes a cada profesional, en el caso de Primaria. No era tan difícil hacer el cálculo entonces, ni ahora. Hace cinco años ya se decía que los próximos cinco años iban a ser tremendos porque no iba a haber repuesto.
La sanidad gallega si no es la mejor de España es la segunda mejor
¿Cuántos años calcula que estaremos en esta situación y si llegaremos a revertirla?
Sí, yo soy muy optimista, y tengo claro que todo es cíclico, llegará una juventud con muchísima energía y fuerza, como hicimos los de mi edad en su día, que colocamos la sanidad en donde está; ahora mismo somos punteros, incluso a nivel de investigación y en Galicia en Oncología, con industrias tan potentes como Pharmamar. La medicina gallega es puntera en muchos campos, el gallego es muy imaginativo, en general. Con los datos que manejo, y lo digo sin rubor, la sanidad gallega si no es la mejor de España es la segunda mejor. No ha perdido prestaciones como en otras autonomías, que han ido concertando con la Privada. Yo estoy orgullosísima, tenemos la suerte de poder decir que a un gallego no le falta ningún tipo de prestación. Cuando implantemos la Protonterapia, que seremos uno de los lugares pioneros, ya vamos, seremos punteros totales.
