Roi sonríe para la foto con su padre, Miguel, de cafetería Meigallo, pero aún no se ha recuperado del shock que le produjo haber entrado en prisión por un delito que nunca cometió -acaba de salir absuelto- y que le traía de cabeza, "fundamentalmente por mi hija, de 14 años, y por mi padre, que todos sabéis que regenta una conocida e histórica cafetería en Verín", nos cuenta.
Reconoce que "he sido un poco vándalo, todos saben que he tenido un problema con el alcohol del que afortunadamente me estoy recuperando completamente gracias al apoyo de mi familia y de mi chica, pero nunca, nunca tuve ningún contacto con ninguna sustancia estupefaciente, por eso me dolió mucho que sin prueba de cargo alguna me enviasen a prisión, como así hicieron", nos explica.
Su historia entre rejas por tráfico de drogas comienza el 13 de septiembre de 2024. Un día antes, la Guardia Civil había intervenido sustancias ilegales en el automóvil de un "viejo amigo" suyo que "paraba unos días en mi casa". E. V. P., como así reconoce el fallo judicial, era habitual consumidor de MDMA y anfetaminas. Pero, como también refleja la sentencia, "no consta que Roi Francisco tuviese relación con las sustancias halladas en el interior del turismo referido -el de E.V.-".
Sin embargo, el primer atestado policial sí aseguraba, en las pruebas efectuadas en el registro, que el paquete hallado en el horno de la casa de Roi, "en una bolsa de plástico transparente y conteniendo en su interior una sustancia blanquecina envasada al vacío", era una sustancia ilegal, concretamente, 352 gramos de MDMA (speed).
La jefa de la Sección de Inspección Farmacéutica y Control de Drogas de la Dependencia de Sanidad de Vigo acabaría certificando, en abril de 2025, que en aquella sustancia blanquecina hallada en el horno de Roi "no se detectó sustancia sometida a fiscalización, sin perjuicio de encontrarse adulterada con 107,3 gramos de cafeína". El informe está fechado el día nueve. El día 22 de ese mismo mes, Roi abandonaba la prisión. La sentencia de 21 de noviembre de este mismo año acaba de confirmar su inocencia: "No concurre el menor indicio de que el acusado Roi Francisco fuese titular de las sustancias transportadas por el otro acusado ni que colaborase en alguna forma en tal actividad de transmisión de las mismas a terceras personas. La sustancia hallada en la casa de este último no reviste las características de elemento tóxico prohibido".
Roi ahora solamente busca justicia: "Para mí. Sé que no he sido un ciudadano ejemplar, que he tenido mis problemas por adiciones al alcohol, pero mi vida está cambiando. Todo el mundo podía verme colaborando con mi padre en el bar. Por eso también la quiero para él. Fue un trago muy duro tener que escuchar que su hijo había sido detenido por tráfico de drogas, o cómo se llegó a decir que incluso se podría vender droga en el bar. O que mi hija tuviese que escuchar en el instituto que su padre era un traficante", concluye.
