Un acto de heroísmo improvisado en medio de la oleada de incendios que asolaron la comarca de Monterrei. Tres agentes de la Policía Nacional, dos de ellos de servicio y uno fuera de él -apoyados por una patrulla de la Guardia Civil pertenecientes a la USECIC de A Coruña-, lograron evacuar a tres personas en estado crítico por inhalación de humo y ansiedad de una granja que estaba siendo devorada por las llamas.
El rescate tuvo lugar el pasado 14 de agosto de 2025 en Santa Baia de Montes (Cualedro), alrededor de las 17:00 horas. Un agente de policía, que se encontraba fuera de servicio en su localidad natal para ayudar en las labores de extinción del incendio, y dos agentes de la Policía Nacional adscrita a la Xunta de Galicia acudieron al rescate de tres personas que se encontraban en el interior de una granja de terneros a punto de ser devorada por las llamas. A pesar de la nula visibilidad y el peligro extremo, los agentes lograron salvar a Elena, César y Joshua, quienes fueron trasladados de urgencia al Hospital Comarcal de Verín, donde fueron atendidos por inhalación de humo, dificultad respiratoria y crisis de ansiedad.
Una situación de vida o muerte
El drama comenzó cuando el ganadero, José Manuel, se acercó a los agentes, desesperado, porque creía que su mujer, Elena, se encontraba atrapada en una explotación ganadera cercana a otra que acaba de salvar también de las virulentas llamas. A pesar de los intentos iniciales de los agentes de persuadirle para que no lo hiciera, José Manuel se subió a su tractor y se dirigió a la zona. No pudo completar el rescate porque la densidad de humo le impedía ver y respirar, rogándole a los intervinientes que salvasen a su mujer atrapada en la granja.
Minutos más tarde, la hermana de la mujer, que había acudido a la zona, también alertó a los agentes de la posible presencia de su hermana Elena y su hermano César en el interior de la granja.
Con el tiempo en su contra y la amenaza del fuego, los agentes no dudaron en intentar la búsqueda de las personas atrapadas. En un primer intento fallido de rescate, los agentes se retiraron de la zona. La proximidad del fuego los obligó varias veces a refugiarse en el interior del vehículo patrulla para coger aire y continuar la búsqueda.
El avance de las llamas, imparable, que ya había alcanzado parte de la granja en la que se encontraban los afortunadamente rescatados, acabó obligando a los tres agentes a desistir.
Sin embargo, en un último y decisivo intento, el agente fuera de servicio llamó a César -uno de los atrapados-, quien pudo responder a su llamada con una súplica desgarradora: “Por favor venid a sacarnos de aquí que nos estamos muriendo, la granja está ardiendo y no podemos respirar”.
La llamada confirmó la presencia de las tres personas y su estado crítico, y los agentes no dudaron en regresar. "Era una situación de vida o muerte, y cada segundo contaba", comentó un portavoz de la policía a nuestro diario, resumiendo la valentía y la urgencia de la operación.
Un rescate a ciegas y bajo el fuego
El rescate no fue fácil. Los agentes se vieron obligados a conducir marcha atrás hasta la granja, guiados por el policía fuera de servicio que conocía la carretera de acceso, para evitar que el intenso humo y la proximidad de las llamas les impidieran llegar a su destino. Una vez en el lugar, activaron las sirenas para orientar a los atrapados y lograron introducirlos rápidamente en la parte trasera del vehículo. Durante el proceso, el policía fuera de servicio sufrió un fuerte golpe en el codo izquierdo.
Los tres agentes, con el apoyo de una patrulla de la Guardia Civil que patrullaba la zona, lograron salir a salvo del lugar mientras el fuego envolvía la explotación. A su llegada a una zona segura, las tres personas rescatadas fueron trasladadas al hospital. El agente fuera de servicio, por su parte, se encuentra de baja médica por una bursitis en el codo y está a la espera de ser valorado por traumatología en los próximos días.
