Viana do Bolo vivió una jornada medieval atípica debido a las inclemencias meteorológicas. La persistente lluvia, que incluso llegó a manifestarse en forma de nieve, obligó a la organización a cambiar el escenario previsto en la Plaza Mayor por el techado Campo da Feira. Sin embargo, este contratiempo no impidió que el espíritu festivo y el homenaje a la tradición musical gallega brillaran con fuerza.
La llegada a caballo de la Reina Doña Urraca dio inicio a un festival presentado por la periodista Montse Estévez. El público pudo disfrutar de la energía de los Boteiros y Fulións de Viana do Bolo, las melodías de trompetistas, la música de artistas como David Bellas, Blandina de Cotarós, Lara Sotelo Nogueira y Rogelio de Aceveda, así como el canto de las Cantareiras da Limia, Fiuca de Trives, Digna de Vilanova de Trives y Nadia Vázquez. El broche musical lo puso la Real Banda de Gaitas de la Diputación junto a la Coral Candea de Viana.
El director del festival, Xosé Lois Foxo, destacó el significado de esta edición, centrada en reconocer la importante labor de las "cantareiras", figuras clave en la transmisión oral de la cultura gallega. El momento más emotivo llegó con el recuerdo a Jacinta Fernández Alonso, una destacada cantora de Lentellais (O Bolo), cuyo legado perdura en la memoria colectiva.
De esta manera, Viana do Bolo demostró una vez más su compromiso con la preservación de sus tradiciones y su capacidad de adaptación ante las circunstancias, ofreciendo un Festival Medieval que, pese a la lluvia, dejó una huella imborrable gracias a la música y el emotivo homenaje a sus cantareiras.
