Los besos no siempre son por amor pero algunos se vuelven eternos. Nos lo recuerda un muro que una vez dividió una ciudad y a sus gentes. Su historia debe ser recordada siempre para no repetir…
Volveremos a tomar una copa de vino mientras el sol se pone. Brindaremos, sí, y recordaremos que, como Berlín, también nosotros somos supervivientes que sueñan con barrios que ya no existen y amigos…