martes 30/11/21

Durante casi hora y media, el enfermero verinense Brais Quintairos, intregrante de una de las unidades de emergencias sanitarias del Servicio de Urgencias Médicas de la Comunidad de Madrid, SUMMA 112, ofreció una instructiva y amena conferencia sobre cómo actuar en una situación de riesgo vital de una persona próxima, familiar o no. 

Debemos interiorizar el 1-1-2 en vez del 112, uno niño no sabe contar hasta cien pero sí seguro será capaz de recordar el 1-1-2

El joven sanitario comenzó su charla instando a que todos dejemos de utilizar el 112 como número de referencia y sí la secuencia 1-1-2, porque, dijo, "para nosotros los adultos puede ser muy fácil recordarlo o incluso llegar a marcarlo, pero un niño pequeño no sabe contar hasta 112, pero sí seguro podrá marcar el 1-1-2 desde cualquier móvil". También incidió con profusión en la primera norma a seguir en el caso de una emergencia, del tipo que sea. "Debe seguirse siempre la regla del Proteger-Avisar-Socorrer, de nada sirve que nosotros expongamos nuestra vida para socorrer a alguien, recordad siempre que nunca un héroe muerto pudo socorrer a una víctima", señaló. 

A continuación, explicó de manera sencilla las dos principales situaciones con las que cualquiera de nosotros nos podemos encontrar ante una emergencia médica. "Puede tratarse de que la persona esté consciente, con lo que respira, y es ahí cuando podemos ya solicitar ayuda inmediata al 1-1-2. Pero puede que no tengamos tanta suerte y en nuestras manos esté el salvar la vida a una víctima", apuntó, y fue aquí donde diferenció claramente los pasos a seguir según la situación.



Inconsciente pero respirando

"Si una persona está inconsciente, esto es, no responde a nuestras preguntas y ni siquiera a un pequeño estímulo -golpecitos en el hombro-, debemos inicialmente comprobar si respira hiperextendiendo su cuello -maniobra frente mentón-, acercándonos lo máximo a su boca y ver si se mueve su caja torácica. Si es así, estamos de suerte, posición lateral de seguridad y llamada inmediata al 1-1-2". En este punto, Brais desmintió una de las prácticas extendidas y asumidas por buena parte de la población: "No se le meten las manos a nadie en la boca, sí es cierto que la lengua se puede relajar en estado inconsciente, pero para eso está la posición lateral de seguridad, para impedir que la lengua, que es un músculo, obstruya las vías respiratorias e incluso que el paciente llegue a ahogarse con un posible vómito o hemorragia", recalcó. 

¿Y si el accidentado no respira?

En una situación en la que la víctima también ha dejado de respirar "es casi seguro que ha entrado en parada cardiorrespiratoria y tendremos que iniciar la conocida maniobra de Reanimación Cardiopulmonar o RCP", indicó el enfermero verinense. Con la ayuda de dos compañeras de profesión -Irea y Antía-, realizó un ejercicio práctico sobre dos maniquíes: "Se coloca una mano entre las dos mamas del paciente, la parte más cercana a la muñeca en el centro del pecho. Con la otra mano encima y entrelazando los dedos se comenzará a realizar la presión, siempre con los codos sin doblar, los brazos extendidos y el cuerpo echado un poco para adelante para así poder hacer más fuerza y tener más resistencia. Deberá ejercerse una presión que permita desplazar el pecho de la víctima cinco centímetros hacia abajo y a una frecuencia de 100 o 120 veces por minuto, o lo que es lo mismo, unas dos veces por segundo", refería. Y, por si alguno se encuentra en una situación similar en algún momento de su vida, un truco infalible para no perder la cuenta: "Tengo compañeros que incluso tararean la Macarena para llevar el ritmo", señalaba con una imagen en la pantalla del dúo que popularizó el tema, los del Río. 

No os preocupéis por el traje o las costillas de la víctima. Las costillas se reparan; una vida, no. 

Brais Quintarios también dejó claro que la reanimación cardiopulmonar debe realizarse en equipo: "Alguien tiene que relevarnos, porque nos cansaremos, y debemos siempre pedir colaboración para que mientras uno ejecuta la maniobra otra persona esté contactando con los servicios de urgencia. No os preocupéis por el traje o las costillas de la víctima, no paréis hasta que lleguen los servicios sanitarios. Las costillas se reparan; una vida, no". 

El enfermero concluyó su charla mostrando el funcionamiento de un desfibrilador y proyectando un vídeo recopilatorio de los ejercicios prácticos expuestos en su conferencia. 

RCPs a ritmo de la "Macarena"