martes 30/11/21

Este sábado cedió su noche, para con sus galas a medio gas, el pueblo de Verín rindiera su Auditorio a la memoria aún viva y latente de Fernando Barreira.

Pintor, escultor, escritor, alma y diva de un universo, el suyo, que el sábado, rodeado de amigos y colaboradores, presentó la obra magna que no maestra, titulada MITADES. Mitad Barreira, Mitad Fernandito. Homenaje a los cincuenta y siete años del hombre, seguidos muy de cerca por los cuarenta del autor.

La velada como no puede ser de otro modo, pasó por el inefable retraso, de quién se hizo esperar evitando así, confusiones con actos de lo “mundano”, donde a las “humanas gentes”, se nos demuestra porque no somos divinos, y sí legos de nuestra membrana más vulgar.

Bajó la rampa camino del escenario con aire cansino, lánguido, entristecido, avergonzado, en brazos de un ángel de blanco, y tul, rescatando del olvido, que nadie me pregunte por qué, al también universal, Karl Otto Lagerfeld.

Y comenzó el acto desfilando uno a uno invitados, amigos, colaboradores, que de un modo u otro, hicieron honor al papel de brochas necesarias, en el universo inalcanzable del rodillo Barreira.

Conducido por Antonino, más Oneto que nunca, más brutal que de costumbre, hizo las delicias de una tarde entregada a la prosa de los actuantes, y la belleza de una presentadora, que por genial mutó Delia por Denia.

Hubo tiempo para, a través de una carta manuscrita de la directora del Museo de Ourense, Eva Torres, rendir homenaje a la cultura orensana y una súplica de aviso, por la que se denominó 'Precariedad Cultural' de una provincia, que podría estar cavando su propia fosa, al estarle siendo negados los tan necesarios fondos por parte de las administraciones.  

Hubo quien dijo que no fue más que un acto improvisado y puede que no le falte razón; pero se ha visto tanta belleza en las sinceras tablas de algunos escenarios a través de sus artesanos, y tal amalgama de miseria, en los bautizados como profesionales del tablado, que lo del sábado puede ser considerado como dijo el Teniente Alcalde Diego Lourenzo: Un merecido homenaje al activismo de un hombre más brillante en el personaje, que su propia obra.

OPINIÓN | El correcto homenaje de lo oportuno... Sobre el tiempo, que a todo vence
comentarios