lunes. 06.07.2026
Una chimenea rajada, docenas de tejas rotas y un final feliz: el felino rescatado

NOTICIAS VERÍN | ... Y tres días después el pueblo salvó a Rayo, el gato de Pedro, el fotógrafo de Vilamaior

Vecinos de Vilamaior, en Verín, en lo alto de un tejado, colaborando en el rescate de Rayo.
Vecinos de Vilamaior, en Verín, en lo alto de un tejado, colaborando en el rescate de Rayo.

Pedro no es de los mejores contando historias. Lo suyo es fotografiarlas. Quizás, si no fuese el suyo el gato, podríamos ofrecerles una brutal y emotiva secuencia del agónico rescate de "Rayo", el intrépido de dos hermanos, cuyas ansias aventureras y de libertad a punto estuvieron de costarle la vida: "Rayo es el Rambo, su hermano -Manchas- es mucho más intelectual, de estar con sus pensamientos, meditando. Éste, todo lo contrario. Es de salir un par de veces al día, pero siempre vuelve...", narra Armestre.

Rayo -derecha- y Manchas, los dos mininos del fotógrafo Pedro Armestre.
Rayo -derecha- y Manchas, los dos mininos del fotógrafo Pedro Armestre.

Hasta que no lo hizo. Comenzaron a echarle de menos el sábado de Reyes pero, acostumbrados como los tenía a alguna escaramuza, decidieron aguardar al domingo no sin cierta inquietud por el paradero del minino. 

No apareció tampoco el domingo. Pero sabían que estaba, porque Rayo se había caído en el interior de una chimenea de una vivienda contigua a la de la casa del pueblo en Vilamaior y sus gritos desesperados de socorro se oían en toda la manzana. 

La esperanza acababa de reactivarse. Eran tan sencillo como acceder por el interior de la casa y dar con el felino. Pero no. Todo estaba dispuesto para que la aventura, con final feliz, llegase a tener tintes ligeramente dramáticos en varias de sus fases.

La chimenea de la abnegada propietaria, que en todo momento colaboró en el rescate de Rayo, terminaba en el salón en un casete metálico, que no permitía acceder a la construcción de obra donde se había colado nuestro protagonista. "Se había quedado entre la salida metálica de la chimenea y la doble pared de ladrillo de la construcción exterior, con lo cual era imposible acceder desde dentro", relata Pedro Armestre. 

Pedro Armestre, buscando una solución para rescatar a su gato desde el interior de la vivienda de la vecina.
Pedro Armestre, buscando una solución para rescatar a su gato desde el interior de la vivienda de la vecina.

Se ideó entonces una solución crucial. "Pues cogemos una radial, hacemos un cuadrado de diez por diez y accedemos a la chimenea por uno de sus laterales para que pueda salir". Y la radial, no solamente cumplió su función, sino que también acabó provocando un boquete de unos centímetros en el calderín de agua de la chimenea de leña, algo que no se había previsto. 

Vaya, que Rayo ya había causado, indirectamente, un soberano "siete" en el interior de la casa de "Lola Fernández, a la que le estaré eternamente agradecido, como a todo el pueblo, por prestarse sin poner objeción alguna al rescate de mi gato", dice Pedro. 

Rayo estuvo tres noches en la chimenea de la imagen.
Rayo estuvo tres noches en la chimenea de la imagen.

Fue entonces cuando, en vista de que era imposible acceder desde el interior, se planteó la última de las soluciones. Acceder desde el tejado de la casa del pueblo, levantar el capuchón de piedra de la chimenea y rescatar al gato desde arriba.

Pues, pese a todo, ni Pedro fue capaz de convencer al 112 Galicia de que activasen un servicio para que los Bomberos de Verín colaborasen en el rescate. Estos sin la llamada de emergencia no se mueven del parque. Y "quien me atendió en el 112 no consideró vital activar a los bomberos para el rescate de un gato", se lamenta Pedro.

Misma suerte corrió contactando con la Policía Local de Verín. "Sí, existe una ley de protección animal que te obliga a un sinfín de cosas, pero está claro que se quedó coja, porque en ninguno de sus párrafos contempla un caso así, el de tener la obligación de movilizar medios para el rescate de una mascota", explica Pedro. 

Armestre está acostumbrado a lo imposible. Creo recordar que llegó incluso a encaramarse en la chimenea de una central nuclear para sacar una foto. ¿Se iba a rendir? ¡Pues claro que no!

"Los maullidos de Rayo iban perdiendo intensidad y yo no podía hacerme a la idea de que se iba a morir allí. Así que me encaramé en el tejado e intenté rescatarle con una cuerda, pero, claro, con el capuchón de la chimenea no lograba verlo, tenía que hacerlo todo a ciegas. Incluso llegué a engancharlo y subirlo un metro y medio, pero acabó deslizándose de nuevo al interior", nos cuenta. "No podía hacerlo sin retirar el sombrerete macizo de la chimenea, y yo solo no era capaz de moverlo", prosigue. 

El intrépido animal, poco antes de su rescate.
El intrépido animal, poco antes de su rescate.

Y así cuando, una vez más, y después de intentarlo con los servicios públicos, fue "el pueblo el que al final acabó salvando al pueblo, aunque yo no esté muy de acuerdo con esa máxima. Pero en mi caso así fue. Sin ellos, que me ayudaron a sacar el capuchón, hubiese sido imposible rescatar a Rayo y hoy estaría ya cadáver en el interior de esa chimenea", señala. 

Rayo viaja ya camino de Madrid, después de unas angustiosas vacaciones de fin de año en Vilamaior.
Rayo viaja ya camino de Madrid, después de unas angustiosas vacaciones de fin de año en Vilamaior.

Rayo vive. Lo sacaron a lazo a cuatro metros de profundidad. Pedro había conseguido antes suministrarle agua e incluso una manta para el frío, "que tenía sus puntas atadas a una cuerda, por si decidía enrollarse en ella y lo podía sacar". 

Final feliz, en el día después de Reyes, para un gato "que es mucho más que un animal, algo que todavía les cuesta entender a algunos", concluye Pedro. 

NOTA: Las fotos del rescate no son de Pedro Armestre. Las demás, evidentemente, sí. 

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