La reciente intensificación de los controles de Tráfico de la Guardia Civil en el casco urbano de O Riós ha provocado un notable malestar vecinal. El foco de las sanciones se sitúa en la carretera que une As Vendas con Progo, una vía que atraviesa la capitalidad del municipio y que, pese a no ser de titularidad municipal, funciona en la práctica como una calle más del núcleo urbano.
En las últimas semanas, varios vecinos han recibido dos y hasta tres multas por estacionar en las inmediaciones de la plaza del Concello, un punto habitual para quienes acuden al médico, al banco o a las dependencias municipales. La vigilancia constante de las patrullas de Tráfico ha derivado en un incremento significativo de las sanciones.
La alcaldesa, Eva Barrio, reconoce que los agentes “cumplen con su deber”, pero considera que el contexto de este tramo concreto debería ser tenido en cuenta. “Es una zona con visibilidad total, donde no se han producido accidentes de consideración ni se interrumpe la circulación, que además es muy escasa”, explica. Añade que muchos de los estacionamientos corresponden a personas mayores o con movilidad reducida, que buscan reducir al máximo los desplazamientos a pie.
Desde el Concello se insiste en que la situación no es sostenible a medio plazo. Mientras tanto, la regidora ha pedido a los vecinos que eviten estacionar en la zona para no exponerse a nuevas sanciones, al tiempo que se trabaja con otras administraciones para encontrar una solución definitiva.
Barrio ha solicitado a la Deputación de Ourense, administración titular de la vía, que limite en ese tramo la velocidad a 30 kms/h y que habilite una zona de estacionamiento en uno de los márgenes de la calzada, para que los vecinos de O Riós sigan disponiendo de plazas para poder aparcar en las inmediaciones del centro de salud, la entidad bancaria o las propias oficinas municipales.
Si no logra los anteriores objetivos, sobre la mesa figura también la cesión al municipio de la titularidad de ese tramo de la vía, lo que permitiría regular el estacionamiento de forma más acorde con la realidad urbana y social de O Riós.
La polémica ha reabierto el debate sobre la gestión del tráfico en pequeñas localidades rurales, donde las carreteras autonómicas o estatales atraviesan el corazón de los pueblos y condicionan el día a día de sus vecinos.
