La comunidad de Galicia respira aliviada. La Consellería de Medio Rural ha confirmado este domingo la extinción completa de los tres últimos grandes incendios forestales que mantuvieron en vilo a la región, poniendo fin a la peor temporada de fuegos de su historia reciente. Los incendios de Larouco, Chandrexa de Queixa-Vilariño Conso y Oímbra-Xinzo, que han calcinado una superficie total de más de 78.500 hectáreas -según los datos de la Xunta- en varias provincias gallegas, han sido finalmente controlados y apagados tras semanas de intensa lucha.
Este hito marca un punto final a un verano devastador, en el que las llamas superaron con creces los registros históricos, dejando un paisaje de desolación y la cifra de 2025 como el año con mayor superficie quemada en el siglo XXI.
Un balance histórico de destrucción
Los datos de la Xunta de Galicia revelan la magnitud de la tragedia. Los tres incendios extinguidos son los más grandes que han afectado a la comunidad autónoma desde que existen registros. El fuego de Larouco-Seadur fue el más virulento de todos, arrasando más de 31.700 hectáreas y extendiéndose por nueve municipios de Ourense y uno de Lugo. La lucha contra este coloso de fuego movilizó un ingente despliegue de recursos humanos y técnicos, incluyendo a la Unidad Militar de Emergencias (UME), con 54 técnicos, 248 agentes y cientos de brigadas, motobombas y aeronaves trabajando sin descanso para contener su avance.
Los otros dos fuegos de gran envergadura también dejaron cicatrices profundas. El de Oímbra-A Granxa y Xinzo de Limia-Gudín quemó cerca de 23.800 hectáreas, mientras que el de Chandrexa de Queixa y Vilariño de Conso calcinó más de 23.000, afectando a múltiples ayuntamientos y poniendo en evidencia la vulnerabilidad de vastas zonas de monte.
Las cifras que superan todos los récords
La extinción de estos megaincendios se suma a la de otros cinco fuegos que quedaron apagados el sábado y tres más el viernes. La suma total de los incendios de este verano, según las estimaciones provisionales, eleva la cifra de hectáreas afectadas por encima de las 100.000, una extensión sin precedentes. Esta cifra supera con creces el registro de 2022, cuando el incendio de O Courel, considerado hasta ahora el más grave de la década, calcinó poco más de 11.000 hectáreas.
El enfoque ahora se centra en la evaluación de los daños ecológicos, económicos y sociales. La extinción de las llamas es solo el primer paso en un largo y complejo proceso de recuperación. Los esfuerzos de reforestación y la planificación de medidas de prevención para futuros veranos serán temas clave en la agenda pública de los próximos meses, mientras la sociedad gallega se enfrenta al desafío de sanar las heridas de un verano que no olvidará.
A continuación, un análisis detallado de los tres megaincendios que han marcado la temporada estival, así como de otros fuegos significativos, según los datos oficiales de la Xunta.
1. El infierno de Larouco-Seadur: El más grande de la historia
Este incendio, que se inició el 13 de agosto y tardó dos semanas en ser controlado, ha sido oficialmente el más extenso registrado en Galicia.
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Superficie afectada: 31.778,18 hectáreas (19.630,18 de monte bajo y 12.148 de arbolado).
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Municipios afectados: Larouco, O Barco de Valdeorras, O Bolo, Carballeda de Valdeorras, A Rúa, Petín, Rubiá, A Veiga y Vilamartín de Valdeorras (Ourense), y Quiroga (Lugo).
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Esfuerzo de extinción: Más de 900 efectivos movilizados de forma acumulada, incluyendo 54 técnicos, 248 agentes, 328 brigadas, 256 motobombas, 15 helicópteros y 15 aviones. La Unidad Militar de Emergencias (UME) también se desplegó en la zona.
2. Oímbra-A Granxa y Xinzo de Limia-Gudín: El fuego del sur de Ourense
Este segundo gran incendio castigó severamente el sur de la provincia de Ourense. Arrancó a mediodía del pasado 12 de agosto y fue declarado extinguido a las 13:20 horas de este domingo 31 de agosto de 2025.
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Superficie afectada: 23.763 hectáreas (14.491,36 de monte bajo y 9.273,99 de arbolado).
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Municipios afectados: Oímbra, Xinzo de Limia, Monterrei, Cualedro, Verín, Laza, Trasmiras, Castrelo do Val y Baltar.
3. Chandrexa de Queixa y Vilariño de Conso: La llama en la montaña ourensana
El tercer incendio de gran magnitud tuvo su foco en la comarca de montaña, dejando un rastro de destrucción considerable.
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Superficie afectada: 23.036 hectáreas (20.663,6 de monte bajo y 2.373 de arbolado).
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Municipios afectados: Chandrexa de Queixa, Vilariño de Conso, Manzaneda, Montederramo, A Pobra de Trives, O Bolo y Laza.
Otros incendios extinguidos en los últimos días
Estos tres megaincendios no fueron los únicos. El fin de semana trajo también la extinción de otros cinco focos importantes que habían arrasado miles de hectáreas:
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Maceda (Ourense): 3.665 hectáreas.
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A Mezquita-A Esculqueira (Ourense): 10.004 hectáreas.
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Montederramo-Paredes (Ourense): 209,02 hectáreas.
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Avión-Nieva (Ourense): 340,37 hectáreas.
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A Pobra do Brollón-Abrence (Lugo): 1.107,24 hectáreas.
A estos se suman los tres extinguidos el viernes, que también contribuyeron a la cifra total de más de 100.000 hectáreas quemadas en la comunidad:
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Carballeda de Avia y Beade (Ourense): 3.296,14 hectáreas.
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Carballeda de Valdeorras-Casaio (Ourense): 5.300 hectáreas.
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Vilardevós-Vilar de Cervos (Ourense): 2.418,71 hectáreas.
El análisis de estos datos revela no solo la gravedad de la situación, sino también la concentración geográfica de la mayor parte de los fuegos en la provincia de Ourense. Mientras las brigadas se repliegan y la calma regresa al monte, la sociedad gallega y sus instituciones se enfrentan al reto monumental de la recuperación, en un verano que será recordado por las devastadoras cifras de sus incendios.
