Un año más, Oímbra se convirtió, este Jueves Santo, en uno de los epicentros provinciales de la devoción religiosa más fervorosa. El Oficio de las Tinieblas, en el interior de la Iglesia Antigua de la localidad, dejaba paso a una de las procesiones más emotivas, pero también sacrificadas, del calendario pastoral en Semana Santa.
Sus participantes se arrastran a cuatro patas por las calles de la localidad, semidesnudos y con una pañoleta de color sujeta a la cabeza -que protege su intimidad- y una corona de olivo. Se inicia ésta ya en el interior de la iglesia parroquial, en la que con salmos y oraciones se van apagando las luces recreando las tinieblas previas a la muerte de Cristo.
Les dejamos una amplia colección de las mejores imágenes de momentos que, creyentes o no, sobrecogen por la espectacularidad y entrega a la penitencia que hacen unos voluntarios que año tras año se "pelean" por participar.
FOTOS: Noelia Caseiro.
