xoves 21.11.2019

¿Por qué no te callas?

Una mujer camina frente a carteles que alertan sobre violencia sexual este miércoles, en Tegucigalpa (Honduras). El crimen organizado es responsable del 70 % de las muertes violentas de mujeres en Honduras, donde 271 han sido asesinadas este año y más del 90 % de los casos están en la impunidad. FOTO: EFE/ Gustavo Amadorujer.
Una mujer camina frente a carteles que alertan sobre violencia sexual este miércoles, en Tegucigalpa (Honduras). El crimen organizado es responsable del 70 % de las muertes violentas de mujeres en Honduras, donde 271 han sido asesinadas este año y más del 90 % de los casos están en la impunidad. FOTO: EFE/ Gustavo Amadorujer.

Cuando hablamos para el resto de las personas debemos hacerlo con especial corrección. Tenemos que ser especialmente cuidadosas y cuidadosos con el lenguaje que empleamos y sobre todo, con el mensaje que transmitimos. Es peligroso tener un micro y una audiencia, —del tamaño que sea— y lanzar determinados comentarios, adulterando, bien por desconocimiento, o intencionadamente, (las dos cosas me parecen igualmente reprochables), una realidad que vivimos y sufrimos las mujeres.  

Y ahora os lo explico.

Es peligroso tener un micro y una audiencia, —del tamaño que sea— y lanzar determinados comentarios, adulterando, o bien por desconocimiento, o intencionadamente, (las dos cosas me parecen igualmente reprochables), una realidad que vivimos y sufrimos las mujeres.  

Hace unos días, en un acto al que acudí, (no voy a dar más detalles), una de las mujeres que formaban parte del sarao, comenzó a hablar de Violencia de Género. Nos contó su historia, su experiencia y cómo la superó. Yo escuchaba entre el público, feliz de ver a una "guerrera" contar sus batallas y sus superaciones, ya sabéis que uno de los ámbitos en los que ejerzo como Trabajadora Social es el de la Violencia Machista.  

Bien, mi sorpresa llegó cuando en un momento de su relato suelta que las feministas iban a empezar a criticarla por las cosas que solía decir, pero que le daba igual, que ella lo tenía muy claro.  

Reconozco que estaba un poco distraída con mi teléfono, consultando mis redes sociales y contestando algún que otro mensaje, pero escuchar la palabra feminista en tono peyorativo, hizo que me revolviese incómoda en la silla y apartase la vista de la pantalla, despertando mi curiosidad.

El caso, es que una par de frases después, terminó de rematarla empleando el término feminazi. Ahí ya entré en modo "Alerta Cobra". 

Según contó, y por lo que las "feministas/feminazis", —yo soy una de esas, claro— nos íbamos a echar encima, es porque, como ella sostiene, las mujeres nos aprovechamos del sistema y de la actual Ley de Violencia de Género y que los hombres se encuentran totalmente indefensos cuando nosotras decidimos poner una denuncia falsa contra ellos. ¿¿¿¿¿Perdona?????

Según sus palabras, si cualquiera de las que nos encontrábamos en la sala en ese momento, decidía llegar a su casa y denunciar a su marido/pareja, éste, automáticamente pasaría la noche en el calabozo y eso es muy injusto.

Otro de los argumentos que esgrimía era que los juzgados estaban colapsados por las miles de denuncias falsas, y que por ese motivo, la justicia funcionaba tan mal. 

En este punto, mi nivel de tolerancia a las sandeces empezaba a entrar en zona roja.

Pero el remate fue cuando, con un tono de indignación, nos explica que también hay hombres maltratados y que cuando un hombre maltratado llama al 016, —el teléfono de atención a la mujer— no le atienden por ser un hombre.

Casi se me salen los ojos de las órbitas. 

Aquí estuve tentada de levantar la mano y contestar a todas y cada una de las gilipolleces que estaba relatando, pero me contuve. Conté hasta tres mil quinientos veintisiete, despacito, muuuyyy despacito, como la canción. 

Quise ver hasta dónde daba de sí el atrevimiento y la ignorancia de esta persona.

Y dio para mucho más, pues siguió explayándose con sus argumentos tan arcaicos y tergiversados.

Sin embargo y haciendo gala de una sororidad de la que ella carece totalmente, decidí no decirle nada en público y marcharme, no sin antes acercarme para invitarla a tomarnos un día un café juntas y explicarle en privado algunas cosas con las que no estaba de acuerdo. Cuando me lo tome, os lo cuento. Prometido.

Me fui de allí con la sensación de hartazgo que te produce escuchar estas barbaridades y manipulaciones, y más cuando vienen de la mano de una mujer.  

A lo mejor lee esta columna, —aunque esté escrita por una feminista/feminazi— así que voy a aprovechar el altavoz que supone escribir en este diario. 

A lo mejor lee esta columna, —aunque esté escrita por una feminista/feminazi— así que voy a aprovechar el altavoz que supone escribir en este diario. 

PRIMERO.- No es cierto que vayas a la comisaría a denunciar a tu pareja por maltrato y que esta duerma automáticamente en el calabozo. Hace falta algo más que una denuncia. Hace falta un parte de lesiones del hospital, por ejemplo, (y a veces ni con eso, y nadie me va a decir que no, porque en mi despacho he tenido casos así).

SEGUNDO.- No sé qué intención extraña nos mueve a las mujeres para de repente, llegar a nuestras casas y querer denunciar a nuestras parejas. ¿…? Eso es como si me dices que todo el mundo que se compra un móvil va denunciar falsamente que se lo roban para estafar al seguro. Habrá gente que lo haga, pero la gran mayoría somos personas normales y decentes que no vamos por ahí inventándonos las cosas, y no por eso las compañías dejan de asegurar a sus clientes.

TERCERO.- La justicia no está colapsada por la ingente cantidad de denuncias falsas. Esto es mentir descaradamente. No es cierto. La justicia está colapsada por la falta de medios y de presupuesto. Punto.

La justicia no está colapsada por la ingente cantidad de denuncias falsas. Esto es mentir descaradamente. No es cierto. La justicia está colapsada por la falta de medios y de presupuesto. Punto.

El informe sobre Violencia de Género del año 2018 del Consejo General del Poder Judicial recoge que sólo 385 de las 29.028 sentencias dictadas fueron archivadas definitivamente, poco más del 1%, y los datos de la Memoria de la Fiscalía General del Estado, explican que la Fiscalía abrió 14 investigaciones por supuestas denuncias falsas durante el año 2018, un 0,0083% del total de las 166.961 denuncias presentadas en 2018. Este es el dato verdadero.  

CUARTO.- La Violencia de Género es una violencia con un mecanismo diferente de otras violencias, que actúa y golpea a las mujeres por el hecho de serlo, que exige un tratamiento diferenciado, con una intervención multidisciplinar y unos profesionales formados en perspectiva de género, por eso existen recursos como el 016, para dar respuesta a este problema. 

La Violencia de Género es una violencia con un mecanismo diferente de otras violencias, que actúa y golpea a las mujeres por el hecho de serloque exige un tratamiento diferenciado, con una intervención multidisciplinar y unos profesionales formados en perspectiva de género.

QUINTO.- No es cierto que los hombres estén desprotegidos. La ley castiga con penas similares, tipificadas en el Código Penal como un delito de violencia doméstica las agresiones y el maltrato producidos en el ámbito familiar. 

Me canso. Me canso mucho. Y me canso mucho más cuando es una mujer quién lo hace. No es justo. No lo es.¿Sabéis por qué?

El contador sigue girando. 

Sigue sumando; ya son 1.051 víctimas. 

Y todas y todos sabemos que no se va a detener aquí. Que la cifra de la vergüenza va a seguir aumentando.

Querida mujer, si me estás leyendo, no hagas eso. No manipules el feminismo. No tienes derecho a hacerlo.

Hoy, vuelve a ir por vosotras, y por las que ya no estáis. 

¿Por qué no te callas?
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