xoves 21.11.2019

Tengo letras para quemar... ¿Me das gasolina?

María Soliño sueña, a veces, con un bidón de gasolina.
María Soliño sueña, a veces, con un bidón de gasolina.

“Una señora en la sala y una puta en la cama”, así reza uno de los refranes de nuestra España querida. Así nos enseñaban como debíamos de ser las mujeres. Un refrán, anticuado, trasnochado y poco acorde con el siglo en el que vivimos, ¿o no tanto? 

Veamos.

Alguno de los estudios que se realizan para evaluar la brecha de género y que periódicamente caen por ¿casualidad? —los que me conocen saben que no creo en las casualidades— en mis manos, nos vienen a contar que hasta dentro de unos 200 años —lustro arriba, lustro abajo— no alcanzaremos la igualdad real. La pasada semana, sin ir más lejos, leí un artículo en la prensa dedicado a las mujeres en la investigación del cáncer y de los muchos y jugosos titulares, uno de ellos aludía directamente a este tema. Marisol Soengas, responsable del grupo de Melanoma en el CNIO, explicaba que "si seguimos a este ritmo vamos a tardar más de cien años en romper la brecha de género". Lo que significa que con un poco de suerte mis [email protected] podrán disfrutar de una sociedad libre.

La educación es la base. La educación es la solución. La educación. Leyes y presupuesto, y cómo no… Educación. Se oye como un mantra. Sí. Yo no puedo estar más de acuerdo. Educar desde la base. Educar en la igualdad a nuestras niñas y niños. Educar en la igualdad a nuestros jóvenes. Vale. Lo compro.

El problema viene cuando los mensajes que se lanzan son tan contradictorios. Cuando les contamos unas cosas y ellas y ellos escuchan otras. Como esta:

"A ella le gusta la gasolina,

dame más gasolina.

Sucia, yo tengo esa gasolina que te gusta.

Para las que son más zorras que los cazadores.

Pa´ las mujeres que no apagan sus motores…"

Sintonizar la radio o entrar en un local de copas cualquiera es una muestra de hasta qué punto “se nos está yendo la olla”. Algunas de las letras de determinadas canciones, digamos el famoso reguetón o trap latino, son directamente para vomitar

Sintonizar la radio o entrar en un local de copas cualquiera es una muestra de hasta qué punto “se nos está yendo la olla”. Algunas de las letras de determinadas canciones, digamos el famoso reguetón o trap latino, son directamente para vomitar. Los mayores hit de este verano presumen de unas letras tan obscenas y degradantes, que ríete tú del refranero español. En cualquier local al que entres la música más bailada es ésta. Sus estribillos son para enmarcar.

"Ella es callaíta,

pero pal´ sexo es atrevida, yo sé.

Buena, pero le gusta un delincuente.

El perreo es su profesión,

siempre puesta pa´ la misión"

Una auténtica joya. Queremos jóvenes libres. Jóvenes que se respeten y luego bailan esto. Y esto, no es ni más, ni menos que la versión bailada del: “Una señora en la sala y una puta en la cama”, que escuchaban mi abuela y mi madre.

¿200 años para alcanzar la Igualdad real? Pues, ¿sabéis que os digo?

¡Dame más gasolina!
Tengo letras para quemar... ¿Me das gasolina?
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