sábado 28.03.2020

Esa niña que aún sueña por Navidad...

Un profesor extranjero vestido de Papá Noel regala caramelos y chocolates a sus estudiantes durante un evento navideño en un colegio en Bangkok, el miércoles 25. | FOTO: EFE / Narong Sangnak.
Un profesor extranjero vestido de Papá Noel regala caramelos y chocolates a sus estudiantes durante un evento navideño en un colegio en Bangkok, el miércoles 25. | FOTO: EFE / Narong Sangnak.

A la mala dominical le gusta la Navidad. 

Pues sí, me gusta. Y me gusta mucho, además. Reconozco que me vuelvo loca con los adornos, las luces, —creo que vivir en Vigo no es casualidad— las comidas, las cenas, los regalos y toda la parafernalia que rodea a estas fechas. De repente, la niña que llevo dentro sale a bailar, a brillar y a soñar. Sobre todo a soñar

Cuando echo la vista atrás, recuerdo las cenas familiares, con todo el trajín que se vivía en los días anteriores. Recuerdo a las mujeres de mi familia en la cocina, preparando cenas y comidas, poniendo mesas interminables y pendientes de que no faltase ningún detalle. Y recuerdo, también, como los hombres se sentaban a "mesa puesta", a disfrutar de los platos y de los dulces que ellas preparaban.

Y estaba bien. De niña, no cuestionas la educación que recibes. Simplemente asumes y absorbes como natural lo que vives en tu casa. Y en mi casa, como en miles de casas de este país, la educación que recibimos las niñas y los niños durante mucho tiempo era la que era. Era machista

Yo crecí viendo esa realidad. Las mujeres cocinan. Los hombres disfrutan  

Quiero pensar que los tiempos han cambiado, que hemos evolucionado y que afortunadamente las mujeres y los hombres compartimos las responsabilidades al cincuenta por ciento. Que ellos también cocinan y nosotras también disfrutamos. Pues no.

Si repaso las diecinueve columnas de opinión que he escrito en este medio a lo largo del año la realidad es otra, y claro, dejo de ser esa niña soñadora y despreocupada para ser la mujer protestona que no se conforma. Que cuestiona. Que no traga. Que no tiene ningún interés en ser una superwoman, porque "Superwoman yo? No, gracias".

Que "La culpa, esa arma de destrucción masiva", no deja que le impida ser la mujer que quiere ser. 

Porque considera que "La arruga es bella… ¡y las estrías, también!".

Que llama a "Las cosas por su nombre" y que lo de "Y el anillo, ¿p'á cuando?" no va con ella. 

Que vestir "Con bodis y a lo loco" no da derecho a que exista "Otra manada que campa a sus anchas" ni a "Beep beep… tienes un repugnante mensaje" en tu teléfono. 

Que el coraje que le provoca "La insoportable invisibilidad del ser… (mujer)" y el que tengamos que agradecer tener "Licencia para embarazarnos", "Cuando parir en el rural se convierte en un acto de fe", le revuelve las entrañas y le da la fuerzas para seguir. 

Que sabe que el contador no se detendrá y seguirá girando un año más, porque "1000: la barbarie que no cesa" es responsabilidad de todas y de todos.

Porque cuando alguien le grita "¡Mujer tenías que ser!" y el nivel de su adrenalina sube a sus cotas más elevadas, aún a riesgo de sufrir un colapso, echa mano de toda la templanza de la que es capaz para manejar la situación sin alterarse, pero que también cree que, a veces, "Si hay que explotar… ¡Explotamos!" porque cuando entra en un local a tomarse una copa y suena determinada música, inevitablemente piensa: "Tengo letras para quemar… ¿me das gasolina?".

Que cuando escucha a otra mujer despotricar contra las feministas y piensa "¿Por qué no te callas", utiliza la sororidad. "Sorori… quéeee?", le dirán. 

Sororidad, repetirá ella. Sororidad. Y lo explicará con una sonrisa, porque "Cariñoooo… ¡¡¡Tenemos que hablar!!!"Y a ella, hablar, aparte de escribir, le gusta más que comer con las manos.

Y entonces llega la Navidad, y la magia lo inunda todo. Y esa niña que soy vuelve a soñar que por fin vivimos en una sociedad donde la igualdad es la norma y no la excepción

Sueño que ya han pasado los doscientos años que se supone se necesitan para que eso sea una realidad.  

Sé que todavía es un sueño. Lo sé. Así que, no os preocupéis. 

Voy a seguir. Por mí. Por ti. Por ellas.

Esa niña que aún sueña por Navidad...
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