xoves 21.11.2019

Otra manada que campa a sus anchas

El 4 de noviembre volveremos a salir a la calle.
El 4 de noviembre volveremos a salir a la calle.

Dice la Audiencia de Barcelona que estar inconsciente y que cinco tíos te violen y uno mire, mientras aprovecha para masturbarse, no es violación. Estar rodeada de seis adultos, que se pasan algo que parece una pistola entre ellos y en una fábrica abandonada, no es actuar con violencia. 

La violación grupal y reiterada de un grupo de cinco jóvenes a una menor de 14 años fue un abuso sexual y no una agresión sexual. 

La sentencia reconoce que la víctima estaba en situación de "desamparo" y que la violación fue "extremadamente intensa y especialmente denigrante", pero el Tribunal, sin embargo, no ve violencia ni intimidación, ya que "la víctima estaba inconsciente y sin poder determinarse y aceptar u oponerse a las relaciones sexuales".

Es abuso, porque tú no has dicho que no.

Definición de inconsciente: 

1. [persona] Que ha perdido el conocimiento y generalmente también la capacidad de percibir y darse cuenta de lo que le rodea.

Pero claro, lo que no se le exige a cualquier otro ser de la Tierra se nos exige a las mujeres. 

Pero claro, lo que no se le exige a cualquier otro ser de la Tierra se nos exige a las mujeres.

Eso sí, al que no la violó, pero aprovechó para masturbarse con la escena que estaba contemplando como si de una película porno se tratase —una criatura de 14 años, borracha, drogada e inconsciente que era penetrada por turnos en una fábrica abandonada y alejada— tampoco le condena por omisión de socorro, porque como dice la sentencia, estaba en una posición de inferioridad numérica respecto de los otros cinco varones y en un lugar alejado en el que su integridad podría correr peligro. Con lo cual, ¿qué vas a hacer en una situación así? ¡Pues, ya aprovechas y te cascas una paja, hombre, que total!

Él estaba indefenso. Ella no. Ella no dijo que no. 

No podemos beber y emborracharnos porque nos violan.

No podemos llevar faldas cortas porque nos violan.

No podemos llevar escotes porque nos violan.

No podemos ir por callejones oscuros porque nos violan. 

Y, ¿qué coño es lo que podemos hacer?

Siempre es culpa nuestra.

Siempre somos nosotras las juzgadas y escudriñadas.

Ellos, pobrecitos, pasaban por allí, y claro … ¿qué pueden hacer cuando ven una mujer inconsciente, con falda, con escote, o sola en un callejón oscuro? Está claro. Follársela sí o sí

Ellos, pobrecitos, pasaban por allí, y claro … ¿qué pueden hacer cuando ven una mujer inconsciente, con falda, con escote, o sola en un callejón oscuro? Está claro. Follársela sí o sí. Si ella quiere o no, da igual. Es totalmente irrelevante. Ellos no pueden contenerse. 

Escucho frases y argumentos tan fuera de lugar ante estos casos, que dudo mucho que la igualdad real llegue en doscientos años como escribí en mi columna anterior. 

    —Pues a partir de ahora voy a decirle a mi hijo que cuando quiera mantener relaciones sexuales con una chica le firme antes un consentimiento para dejárselo claro. —me dijo un día un amigo.

    —Si alguien necesita que le firmen un documento para saber si puede o no mantener una relación sexual con otra persona, debería hacérselo mirar. —contesté.

-Si alguien necesita que le firmen un documento para saber si puede o no mantener una relación sexual con otra persona, debería hacérselo mirar-, contesté

Las mujeres somos mercancía.

Las mujeres somos objetos que se usan para la satisfacción de los hombres.

Demasiadas manadas. 

Demasiada porquería. 

Demasiado mirar para otro lado. 

Demasiado asco.

NO decir que SÍ, también es decir NO.

Pero, ¿sabéis qué?

Vamos a volver a salir a la calle. 

Vamos a volver a gritar.

Vamos a volver a defender a una hermana frente a una justicia que no es tal.

Hermana, esta es tu manada.

Hermana, no estás sola.

Hermana, yo te creo. 

Hermana, hoy va por ti. 

 

Otra manada que campa a sus anchas
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