venres 06.12.2019

“La insoportable invisibilidad del ser… (mujer)”

La escritora viguesa María Soliño, autora de "Cuando deje de llover" y colaboradora habitual de Diario do Támega.
La escritora viguesa María Soliño, autora de "Cuando deje de llover" y colaboradora habitual de Diario do Támega.

POR ELLAS

La semana pasada repasando mi muro de Facebook, post arriba, post abajo, presto atención a la publicación de uno de los grupos que sigo, en el que se hacen eco de la noticia de que la Selección de Baloncesto Femenino se ha alzado con la medalla de oro del Eurobasket.

 “La selección femenina de baloncesto ha arrollado a Francia (86-66) en la final del Eurobasket y logra así revalidar el título conseguido en 2017 en la República Checa. Esta medalla de oro es la tercera en las cuatro últimas ediciones del Eurobasket, la séptima medalla para el equipo, en los últimos siete años”.  

Por lo visto, España es una de las grandes potencias del baloncesto femenino, ocupando el segundo puesto del ranking mundial de la FIBA, y siendo la vigente campeona de Europa, subcampeona mundial y subcampeona olímpica.

Casi nada. No quiero aburriros con cifras, pero busco y encuentro (el que busca siempre encuentra, decía mi abuela, una mujer muy sabia), un estudio sobre el tratamiento que los medios deportivos dan a la información femenina, entre 1979-2010.

El resultado es demoledor; la mujer era sujeto noticioso únicamente en el 5% de los casos, sola (2%) y acompañada por al menos un protagonista masculino (3%), mientras que el hombre lo era en el 92%. Además, las palabras más comunes empleadas para hablar de las deportistas en los medios son "mayor", "edad", "embarazada", "casada" y "soltera".  

Flipo. Lo peor de todo es que siete años después, es decir en 2017, y con el deporte femenino español, ganando más medallas en los últimos Juegos Olímpicos que el masculino, “apenas nada ha cambiado”, explica dicho estudio publicado en la revista Compromiso Empresarial.

Vuelvo a flipar. Entonces, recuerdo otro post, esta vez de las integrantes del equipo alemán de fútbol, en el que se quejaban de que nadie, en su país, las conocía ni sabía sus nombres.

 Su reivindicativo spot, que se hizo viral, se titulaba: "¿Sabes mi nombre? No lo creo."

 —"¿Sabes mi nombre? ¿O el mío? Jugamos para un país que no sabe cómo nos llamamos. ¿Sabes que hemos ganado tres veces la Eurocopa?, ¿no? ¡Error! Lo hemos hecho ocho veces. Por nuestro primer título nos regalaron un juego de té", contaban las jugadoras alemanas en su vídeo.

¿Somos invisibles? Sí. A la exagerada y escandalosa ausencia de las mujeres en los libros de texto, por ejemplo, (tranquilas, de esto hablaré otro día), se suma la invisibilidad que sufrimos en todos los ámbitos, y el deporte es uno de ellos

Una vergüenza, añado yo. Así que la conclusión es clara. ¿Somos invisibles? Sí. A la exagerada y escandalosa ausencia de las mujeres en los libros de texto, por ejemplo, (tranquilas, de esto hablaré otro día), se suma la invisibilidad que sufrimos en todos los ámbitos, y el deporte es uno de ellos.

Invisibilidad no entendida como un Súper Poder de heroína de cómic, sino como una forma más de ninguneo en el que estamos inmersas.

Porque en cambio, con los equipos masculinos esto no pasa. Tengo amigos que, si les pregunto, son capaces de recitar de memoria las alineaciones completas de sus equipos de fútbol favoritos. ¡Si tienen hasta álbumes de cromos, que los niños se intercambian en el patio del colegio!

A las niñas les hacen álbumes de GorJuus, una muñequita muy mona de cara lánguida, que además, no tiene boca. Ahí lo dejo.     

En la fantástica novela de Milan Kundera, La insoportable levedad del ser, con la que he jugado para el título de la columna de hoy, hay una frase muy representativa: “Allí donde habla el corazón es de mala educación que la razón lo contradiga”

seleccionbaloncesto2019

Y como yo, otra cosa no, pero educada soy un rato, voy a dejar a mi corazón hablar. Y mi corazón va a recitar en alto vuestros nombres y a daros las gracias. Gracias por vuestro esfuerzo, gracias por vuestro tesón, gracias por pelear en un mundo de hombres y no rendiros. Gracias por no ser invisibles: Andrea Vilaró, Laura Nicholls, Cristina Ouviña, Silvia Domínguez, Laia Palau, Marta Xargay, Tamara Abalde, Anna Cruz, María Pina, Queralt Casas, Laura Gil, Astou Ndour, Leo Rodríguez, Georgina Bahí, María Conde, María Araújo y Nogaye Lo, todas integrantes de la Selección Eurobasket 2019.

Y Susana Ferreras, (única mujer integrante del Equipo Técnico Eurobasket 2019).

Hoy va por vosotras. Hoy va por ellas otra vez.

“La insoportable invisibilidad del ser… (mujer)”
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