luns 06.07.2020
Sus nuevos regentes incorporarán a la clásica oferta un espacio spa con sesiones de meditación

REPORTAJE | A Rousía... donde el turista no puede sentirse turista

Baltar esconde una de las joyas del turismo rural autonómico: A Rousía. La nueva gerencia quiere ir más allá de la ya sorprendente y exquisita oferta de sus instalaciones y entorno: mimar las emociones de sus huéspedes. Un futuro SPA complementará la posibilidad de asistir a sesiones de meditación y coaching personal para rebajar el alto nivel de estrés que la crisis sanitaria ha provocado

En el patio de la puerta de entrada confluyen cuatro de las ocho estancias de este complejo residencial.
En el patio de la puerta de entrada confluyen cuatro de las ocho estancias de este complejo residencial.

Hay historias que te las cuentan, y obligas a los interlocutores a que te repitan alguno de sus momentos porque cuesta creer que se hayan convertido en realidad. Aunque, después de lo vivido -histórico e inaudito- en este 2020, cualquier combinación posible de astros entra dentro de lo factible. Solamente así podía entenderse como una pareja de ourensanos, que se cruzan por primera vez sin conocerse en Santiago, en una de las reuniones turísticas que promovía la Xunta de Galicia con sus casas en la diáspora; llegan a intimar lo suficiente para convertir a la casa de turismo rural A Rousía en el que tiene toda la pinta de ser su última parada camino del éxito empresarial con una oferta de calidad bajo el brazo. 

Es la historia de una amor...

El, Manuel Salgado, vinculado a la restauración en su día en tierras holandesas. Ella, Maite Diezma, con amplísima experiencia en el sector de las agencias de viajes. Los dos, reconvierten su vida poco después de conocerse hasta el punto en el que deciden poner rumbo a su tierra natal, Ourense. La decisión la toman en el 2010, pero no quieren venirse como cualquier prejubilado. Sus ganas y experiencia, todas compartidas, crean un potente cóctel empresarial con un principal propósito: poner en marcha un complejo hotelero diferenciado por sus altos estándares de calidad. Es entonces cuando comienza la búsqueda, y ese objetivo se traduce en el diseño de una instalación en la montaña lucense, formada por un conjunto de pallozas "residenciales". 
La burocracia le obliga a desistir y una vez más, sin cejar empeño en su propósito, continúan persiguiendo su sueño. Se cruza en sus caminos un viejo complejo leonés por el que, inicialmente, deciden apostar. Pero es en ese preciso momento cuando la morriña de Maite hace su perfecto trabajo: "Me dije: No hemos dejado nuestra otra vida -un restaurante en común en el país galo- para no volver a nuestra tierra". Y así fue como, a la tercera y ya casi en casa -a Baltar lo separan de la capital ourensana poco más de 50 kms.-, llegó la vencida: la nueva casa A Rousía. 
"Se alquilaba, pero sin fotos", dice Manuel. "Lo primero que pensé fue: ya verás qué pinta tiene para que ni tan siquiera publiquen fotos", bromea. El amor, el de ellos, y el de la pareja hacia A Rousía, lo fue a primera vista. Una ligera y rápida negociación les convirtió en los nuevos regentes de una de las joyas del turismo rural de la comarca limiana e indiscutible referente entre la oferta provincial y regional. 

rousia4Apartamento del jardín, una de las ofertas independientes de la casa de turismo rural A Rousía.

Llevaban poco más de un año explotándola, y "muy satisfechos de la respuesta que habíamos obtenido", cuando llegó lo que todos ustedes, queridos lectores, ya conocen: La cerrazón a la anterior vida y la apertura a no se sabe muy bien qué otra existencia. Pero, en esta segunda, quizás obligue un paso o estancia por las instalaciones de A Rousía, ya sea para disfrutar de su gastronomía, la noche y la montaña cercana, o simplemente de su jardín en las tardes vespertinas de copeo en el que cualquier no inquilino temporal puede acercarse a tomar su caña en el jardín y degustar algunas de las ofertas culinarias que ya ofrecen. 

Triple oferta, con las emociones como objetivo

Maite y Manuel no dudan en su propósito final: "Nuestros huéspedes, serán turistas, pero le garantizamos que aquí no se sentirán como tales, lo harán como si estuviesen en su propia casa de campo, pero con servicios especiales que harán inolvidable su estancia", dicen. Y para ello, como la oferta de El Padrino, "no se podrá resistir". Buena mesa, idílicas estancias y la posibilidad de "reencontrarse con uno mismo, la naturaleza o tu pareja con la posibilidad de participar en terapias de meditación y coaching personal", explica Maite, son su referente. "Aquí, nuestro huésped tiene que sentir emoción, alcanzar el perfecto equilibrio entre el descanso, una exquisita gastronomía y una paz interior que no solamente debe buscar en la oferta exterior de nuestro establecimiento o de la naturaleza que lo rodea", dice Maite, experta en turismo pero también -"y apasionada", recalca- de la meditación y de su aplicación práctica en la reducción de estrés en empresas y organizaciones. 

1El matrimonio anexará una zona SPA al lado de la piscina ya existente. 

Las ganas de un turismo de calidad

La pandemia postergó un proyecto encaminado, precisamente, en ese mencionado objetivo, el del bienestar emocional. En el entorno de la piscina cerrada y su jacuzzi, esta pareja había diseñado la construcción de un espacio SPA en el que el trabajo de las energías fuese su principal propósito, que más tarde se completaría con alguna ruta externa y una cocina de autor antes de retirarse a sus isabelinas habitaciones. Pero llegará, porque "el público está respondiendo de manera excepcional", dice Manuel, "el parón motivado por la crisis sanitaria está haciendo que los clientes tengan muchas más ganas de un turismo de calidad, de oferta diferenciadora y diferenciada, y nada masificado".

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Maite y Manuel, en la puerta de entrada del salón principal de A Rousía. 

Galicia no tiene nada que envidiar a otras partes del mundo, tiene todo lo que busca un buen turista, y más en estos tiempos en los que se huye de la masificación, es una auténtica mina de oro (Maite Diezma, de Casa A Rousía)

Maite, con su amplia experiencia como gestora de propuestas viajeras, asiente e incide: "Nosotros no vamos a caer en la trampa del turismo low cost, o del turismo masivo. Esa fórmula está agotada, nosotros queremos que nuestros clientes experimenten una estancia más emocional que física, en un entorno maravilloso y de amplias posibilidades de ocio. En mi etapa como agente de viajes siempre decía, y lo mantengo, que Galicia no tiene nada que envidiar a otras partes del mundo, tiene todo lo que busca un buen turista, y más en estos tiempos en los que se huye de la masificación, es una auténtica mina de oro", recalca, sin lanzar un par de plegarias a quien corresponda: "Las autoridades competentes, desde el Concello hasta la Xunta de Galicia, debe esmerarse en la potenciación de sus recursos, pero no solamente de los clásicos y ya conocidos, sino en todos aquellos que todavía resultan desconocidos para la gran mayoría de sus visitantes y que guardan un impresionante valor emocional, arquitéctonico e histórico", reclama, recordando la sorpresa de uno de sus últimos huéspedes, "un sueco apasionado del románico y que se fue maravillado de todo lo que halló en nuestro entorno".

4El salón, de 110 metros cuadrados, una de las estancias más amplias del complejo. 

Contactar con alguno de ellos, Maite y Manuel, es tan fácil como sumergirse en este enlace que les llevará, virtualmente, hasta A Rousía. Quien suscribe ya ha hecho los dos viajes, el telemático y el presencial. La neutralidad en la exposición, después del último de ellos, no estaba ni debía estar, garantizada. ¡Feliz estancia, les esperan! 

REPORTAJE | A Rousía... donde el turista no puede sentirse turista
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