sábado 24.08.2019
La verinense narrará sus innumerables viajes por todo el planeta

Bienvenidos a mi fiesta

Mila Ojea, escritora de Verín aunque radicada por motivos profesionales en el País Vasco, acercará cada quince días un capítulo del que ella misma ha bautizado como su personal atlas sentimental. "Vamos a iniciar un viaje juntos en el que compartiré experiencias, películas, libros, fotos y reflexiones", dice

 

La autora verinense Mila Ojea.
La autora verinense Mila Ojea.
Tómense un momento para pensar en ésta palabra: perdurar. Según el diccionario significa “durar para siempre o infinitamente”.
 

A menudo, en mi rutina diaria, me cruzo con personas que pasan de largo por la vida. Por SU vida. Hay gente que lo único que sabe hacer o a lo que aspira es a sentarse en un sillón, encender un televisor y dejar que su cerebro se adormezca. Yo soy de las que se niega a lo cotidiano, a morir de costumbres, a rendirse. Quiero aprender, quiero vivirlo todo, quiero saber. Y quiero perdurar. Que todo esto no quede en nada, que sirva para algo.

Japan 2

Les invito a un viaje de viajes. En éste mundo donde cada vez hay menos espacio para la esperanza, he visitado multitud de lugares buscando la belleza y, sí, la he encontrado. Y desde esta ventana quisiera mostrarles esos rincones que, por alguna razón, da igual la que sea, dejaron algo dentro de mí. Mi atlas sentimental. Porque soy poco de datos técnicos y mucho de emociones. Vamos a iniciar un viaje juntos en el que compartiré experiencias, películas, libros, fotos y reflexiones. Historias de la carretera. Contra el odio, contra la desesperanza, contra el rencor, sólo puede combatir la belleza. Y ese tesoro debe trascender aunque sea a través de la palabra.

Desde esta ventana quisiera mostrarles esos rincones que, por alguna razón, da igual la que sea, dejaron algo dentro de mí

Para que puedan entender el espíritu de este viaje que hoy y aquí comienza, quiero contarles algo que me sucedió hace apenas dos meses. Estaba en Japón, en la prefectura de Nara y fui paseando por un bosque lleno de ciervos hasta el santuario sintoísta Kasuga Taisha. Subí las escaleras de la entrada y me detuve extasiada ante la vista que ofrecía: edificios rojos con tejados de madera tallada, miles de lámparas de bronce, gente disfrutando del lugar, autóctonos vestidos con trajes tradicionales. Había una chica a mi lado que estaba toqueteando la pantalla de su smartphone sin hacer caso al espectáculo que era aquel lugar.

-¿Qué haces? –pregunté.

-Busco si hay conexión wifi –me respondió.

-¿Para qué? –volví a preguntar, extrañada.

-Quiero hacerme una foto aquí y ponerla ahora mismo en Facebook para que todos me vean.

Me quedé atónita por su respuesta.

-Olvídate de Facebook, ¿has visto dónde estamos? Disfruta esto, éste momento. Seguramente es la única vez en tu vida que vas a estar aquí, ¿a quién le importa ahora mismo tu foto en una red social? Ya tendrás tiempo de ponerla…

No entiendo -no puedo entender- esa obsesión de la gente por una foto y, especialmente, por mostrar al mundo en directo una vivencia que debería haber sido íntima, sosegada e inolvidable. Estábamos en un lugar increíble, donde la vida se deslizaba ante nuestra mirada, llena de elementos interesantes, de historia, de colorido. Vivíamos un momento que debíamos capturar para siempre porque era, sencillamente, irrepetible. Claro que había tiempo para hacer fotos y guardar ese recuerdo, pero para esa persona primaba la prisa, cuando el lugar era un remanso de calma.

De eso trata este espacio común donde podemos encontrarnos. De observar, de sumergirse, de escuchar, de formar parte. Eso es, para mí, viajar. Moverse con los cinco sentidos al cien por cien, penetrar en las culturas, SER. Olvidarse, por unas horas, de aquellos que somos todos los días y lanzarse sin freno a la maravillosa aventura de encontrarse a uno mismo. Incluso cuando duele.

De eso trata este espacio común donde podemos encontrarnos. De observar, de sumergirse, de escuchar, de formar parte. Eso es, para mí, viajar

Japan 3

Los japoneses tienen una palabra maravillosa: ikigai, que significa que debemos tener una razón para vivir. Este concepto nos recuerda que todos deberíamos de tener un motivo, ilusión o propósito en nuestra vida para mantener la fuerza de seguir adelante cada mañana. Esta palabra anima a realizar algo que nos motive para encontrar nuestra ruta hacia la felicidad. Mi propósito es continuar el camino emprendido a través del mundo. Y aquí lo voy a compartir con ustedes.

Esta es mi fiesta y están todos invitados. Sean bienvenidos.

Bienvenidos a mi fiesta
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