martes 27/07/21

Balada triste de Amy

Hace ahora diez años, el 23 de julio de 2011, el mundo entero quedó conmovido por la sorpresiva muerte de la cantante Amy Winehouse. Con ella se fue una voz prodigiosa y un estilo único, pero también perdimos a una mujer con los sentimientos tan a flor de piel que le hicieron perder la cabeza. El barrio londinense de Camden Town le sigue rindiendo un merecido tributo.
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El rostro de Amy Winehouse pintado en Camden Town. | FOTO: Mila Ojea

Amy Winehouse nació en Londres en septiembre de 1983. Desde pequeña demostró un carácter ingobernable y libre, al que su madre no consiguió hacer frente. Con un padre infiel y despreocupado de su vida, se vio abandonada por él cuando tenía apenas 9 años. A los 12 la echaron de la escuela por no prestar atención ni interés y hacerse un piercing. A los 14 ya consumía antidepresivos y cantaba con una voz atronadora que dejaba a todos boquiabiertos. Sus amigos la definen como un alma vieja en un cuerpo joven.

En unas imágenes del documental “Amy (la chica detrás del nombre)” (Asif Kapadia, 2015) ella lo cuenta así:

-Creo que cuando estaba creciendo, la música que había en las listas de éxitos del pop, la música que la gente estaba haciendo en esos momentos, me hacía pensar: esto no es música, esto es algo aguado, una basura, alguien la escribió para ti y tú tienes que cantarla. Ese es el caso de mucha música de ahora. Realmente empecé a escribir canciones sólo para desafiarme a mí misma, para ver qué podía escribir, o sólo porque no había nada más que escuchar en ese momento. El haber escuchado jazz y grandes compositores como James Taylor y Carole King fue muy… Sentí como si no hubiera nada nuevo que surgiera en ese momento que pudiera expresar lo que soy y lo que siento. Así que comencé a escribir mis propias canciones sobre mi experiencia personal.

636Vista de un rincón de Camden Town. | FOTO: Mila Ojea

Tenía una relación pura y muy emocional con la música. Empezó a cantar en pequeños clubes porque le gustaban los sitios íntimos, no aspiraba a más. Sus amigos la acompañaban y admiraban y fueron uno de los pilares de su carrera. Mezclaba diversos géneros musicales como el jazz, R&B y soul, envueltos en una voz prodigiosa que dominaba perfectamente. Fue su novio, el cantante Tyler James, quien hizo llegar una maqueta a un productor musical y a los 16 años firmó su primer contrato con Island Records. Su álbum “Frank” se editó en 2003 y uno de los temas, “Stronger than me”, recibió nominaciones a varios premios.

Con sus primeras ganancias se compró en 2005 una casa en Camden Town, un barrio alternativo de Londres que destaca por su estilo diferente y alejado de las consignas del resto de la ciudad. Tuvo su momento de gloria pero ahora resulta caótico y apabullante. A mí, sin embargo, me sigue encantando, pese al tráfico y las hordas de turistas que lo frecuentan, y es una visita obligada si llegan a esta fría pero maravillosa ciudad.

637Bienvenidos a Camden. | FOTO: Mila Ojea

Amy conoció en ese mismo año a Blake Fielder-Civil, un ayudante de producción, en un local de Camden, el Good Mixer.

-Yo estaba en el bar y ella entró –contaba Blake.- Comenzamos a jugar al billar, luego fuimos a otro bar. Y después a casa de Amy. Ella estaba saliendo con alguien y yo estaba saliendo con alguien, pero no pensé en ello como una infidelidad. Sólo pensé que ella era una chica joven un poco traviesa. Y yo también lo era.

Unas semanas después del primer encuentro, cada uno dejó a su respectiva pareja y formalizaron su relación. Es entonces cuando ella comienza a escribir los temas para un nuevo álbum, “Back to black”, cuyo tema principal está dedicado sin duda a su novio: Sólo nos dijimos adiós con palabras / he muerto cien veces / tú vuelves con ella / y yo vuelvo... / y yo vuelvo a nosotros. La historia con Blake duró unos meses tras los cuales él retomó la relación con su anterior novia. A Amy le quedó un corazón roto en pedazos y un tatuaje con su nombre en el pecho.

638Puesto de venta de recuerdos de Gran Bretaña. | FOTO: Mila Ojea

Debido a la presión para escribir canciones pero, sobre todo, devastada por su desamor, cayó en la bulimia, un problema que arrastraba desde los 15 años y del que nadie a su alrededor se había percatado. Cuando el álbum aparece en el mercado, en octubre de 2006, el éxito es brutal y lanza al estrellato a Amy. El tema “Rehab” suena incansable alrededor del mundo -they tried to make me go to rehab but I said "No, no, no"- y la convierte en una celebridad que gana el Brit Award a la mejor artista británica del 2007.

Todo esto lo vive en medio de la depresión por la pérdida del amor de su vida, acosada por los paparazzi y medicándose para aguantar. En 2007 Blake vuelve con ella, se dan una segunda oportunidad y contraen matrimonio, sin sus familias presentes, en Estados Unidos.

-El día en que nos casamos salimos en un barco alrededor de Miami, fumamos un cigarrillo y… Todo fue un logro real, una cosa maravillosa que ella y yo habíamos hecho. Nos habíamos casado. Lo hicimos exactamente como ambos queríamos –explicaba Blake.

639Graffiti de Amy en la pared de un pub. | FOTO: Mila Ojea

Ella luce exageradamente delgada, con la frondosa melena negra cardada y ese aire retro que la caracterizaba. Aparece en las portadas de cientos de revistas, guapísima, sensual, abusando del uso del eyeliner que era ya marca de la casa. Estaba en la cumbre de su carrera y todavía se preguntaba cómo lidiar con la fama.

Al volver de América, inducida por su marido, ella prueba por primera vez el crack y la heroína y se engancha. Influida y obsesionada por el amor tóxico que Blake le da, este la lleva por el mal camino mientras vive a lo grande del dinero de ella. La frase Amy paga se repite constantemente en su boca. Su caída en las drogas es una espiral desgarradora y, tanto en conciertos como en entrevistas, Amy aparece ida y errática.

640Reflejos en el agua. | FOTO: Mila Ojea

Hasta que sobreviene, inevitablemente, una sobredosis. Su familia y amigos la encierran en un hotel para protegerla y cuidarla, pero Blake consigue llegar hasta ella y vuelve a proporcionarle heroína. Tenía entonces 23 años y una gira por Estados Unidos que hubo que cancelar. Ingresa en un hospital londinense para rehabilitarse. Vulnerable al máximo, su marido pide que los ingresen juntos para desintoxicarse, y se van a una isla de Essex pese a la oposición de los médicos, que consideraban que debían hacer la terapia por separado. Blake no podía dejar escapar a su gallina de los huevos de oro así como así.

La rehabilitación no sólo fracasó, sino que a los tres días de ingresar en Essex, volvieron a Londres y se encerraron en un hotel para drogarse. De esos tormentosos días hay fotos en las que se ve a Amy completamente demacrada, con el rostro embadurnado de rímel corrido, cortes profundos en los brazos y sus zapatos llenos de sangre. El amor la estaba, literalmente, matando.

641Gente por las calles de Camden. | FOTO: Mila Ojea

Poco después, en julio de 2009, Blake es detenido y encarcelado por agresión, intimidación, chantaje y amenazas al dueño de un local de Londres. Ella se hunde y los fotógrafos la agobian cuando va a ver a su marido en prisión. En las imágenes se ve a una Amy frágil y rota, incapaz de enfrentarse a la situación. En sus conciertos aparece tambaleándose borracha y con la voz destrozada.

Su ídolo, el cantante Tony Bennett, fue el encargado de anunciar su Grammy a mejor álbum por “Back to black”, que ella recibió en directo mediante conexión televisada, emocionada y rodeada por sus padres y amigos. En la dedicatoria de agradecimiento nombró a sus representantes, su discográfica y a su familia.

-¡Y para Londres, esto es para Londres!- gritó entusiasmada levantando los brazos.

Un rato después, se llevó a su amiga Jules detrás del escenario, y mientras esta le explicaba lo orgullosa y feliz que se sentía por su éxito, Amy sólo dijo:

-Jules, esto es tan aburrido sin drogas… -sumiendo a su amiga en la tristeza más absoluta.

642Un pub típico. | FOTO: Mila Ojea

En 2008, Amy ganaba un millón de dólares por actuación. En los conciertos aparecía con un vaso en la mano, agotada y con la voz quebrada. No podía escapar de sí misma. La prensa la atacaba con saña y en las televisiones se reían de ella. Poco a poco fue enloqueciendo.

Hubo un momento de calma en 2009, cuando se fue a la isla de Santa Lucía y pasó allí seis meses. Aparece relajada, sonriente, despeinada paseando a caballo por la playa. Había conseguido el divorcio de Blake tras admitir adulterio. Dejó las drogas pero las sustituyó por el alcohol. En plena recuperación, su padre se presentó allí con un equipo de cámaras para que grabaran todo.

-Papá, ¿quieres dinero? –preguntaba ella. – Te lo doy yo. ¿Por qué están rodando la historia de tu vida cuando realmente es la historia de mi vida?

No disimula su incomodidad ni su enfado. Adora a su padre, arrastra todos sus problemas por su abandono, y le permite sacar rédito económico de su imagen. Nadie parece querer de verdad a esta mujer apasionada y vencida por sus sentimientos. Desde la cárcel, Blake ve unas imágenes de Amy abrazando a otro hombre, metidos en el mar, y la desprecia con una cínica sonrisa.

643Graffiti de Amy entre cajas. | FOTO: Mila Ojea

Amy se va recuperando del torbellino de su vida. Quiere formar un nuevo grupo. Sale con otro hombre, el director cinematográfico Reg Traviss, que será el último. Entonces detectan problemas con su corazón debido a sus adicciones y la bulimia. Le advierten de que, si retoma el alcoholismo, su cuerpo no podrá soportarlo.

Le ofrecen actuaciones pero no se siente con ánimo. Está con un hombre pero sus canciones hablan de otro. Piensa en formar una familia. No quiere seguir cantando esos temas una y otra vez. Sabotea su carrera. En Belgrado ofrece un concierto que resulta un definitivo desastre: de espaldas al público, deambula por el escenario, incapaz de cantar y con una sonrisa bobalicona. Cancelan toda la gira europea y los medios de comunicación dan su carrera por acabada.

Camden sigue rindiéndole tributo. Su rostro está plasmado en muchas paredes y es un símbolo del barrio. Muestra la parte hermosa de su vida, esa que se empeñó en destrozar y que ha sido borrada por los recuerdos truculentos de sus últimos años.

644Rincones en los que pasar el tiempo. | FOTO: Mila Ojea

El 23 de julio de 2011, hace ahora 10 años, aparece muerta en su casa de Camden Square. Tenía 27 años y había mezclado pastillas con varias botellas de vodka. El mundo entero queda impactado por su pérdida. Tony Bennett tiene para ella unas bonitas palabras que definen muy bien lo que representó:

-Fue una de las cantantes de jazz más reales que he escuchado. Para mí debería ser tratada como Ella Fitzgerald o Billie Holiday. Era todo talento. Si hubiera vivido, yo le diría: ve suave, eres demasiado importante, la vida te enseña en realidad cómo vivirla y puedes vivir lo suficiente.

645Caminando por Camden. | FOTO: B. Añel

Camden sigue rindiéndole tributo. Su rostro está plasmado en muchas paredes y es un símbolo del barrio. Muestra la parte hermosa de su vida, esa que se empeñó en destrozar y que ha sido borrada por los recuerdos truculentos de sus últimos años. En cualquier esquina vemos su belleza de otra época, los ojos rasgados pintados de negro, su boca carnal y esa cintura cimbreante embutida en ajustados vestidos.

La recuerdo, deslenguada y pizpireta, mientras camino por estas calles. Al llegar a Regent´s Canal, me siento en la orilla para descansar y formar parte de la muchedumbre que come bocadillos y bebe cerveza bajo el tibio sol. Camden Town está considerada como la capital del rock alternativo del Reino Unido. La revolución cultural de los 60 cambió este lugar para siempre. Las naves industriales y destilerías pasaron a ser tiendas, restaurantes, estudios de arte y tatuajes. En el Stables Market, Amy tiene una estatua de bronce a tamaño real como homenaje. Su casa sigue a la venta.

646Regent´s Canal. | FOTO: Mila Ojea

Paseo por estas avenidas de estilo victoriano que la vieron crecer como mujer y artista, y tarareo, en voz baja, la letra de  “Some unholy war”, mi tema favorito: Si mi hombre estuviera luchando / en alguna guerra inhumana / yo estaría tras él / temblando a su lado / con una fuerza que ni conoce. / Eres tú por lo que yo lucho. / No puede perder conmigo al lado, / me negaría a dejarlo ir…

Hasta siempre, preciosa Amy.

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