domingo 25.08.2019
Verinenses de una y otra opcion libran una encarnizada, irónica, genuina e ingeniosa batalla en la red

La cordura se hunde en campaña electoral

Las redes sociales, y muy particularemente Facebook, están marcando gran parte de la intestina lucha por alcanzar el sillón blanco -ahora- del tercer piso de la casa consistorial. El fuego cruzado entre perfiles de dudosa identidad, todavía activo, ha despertado también el ingenio. Dos producciones que replican la conocida escena de El hundimiento en la que Hitler reprende a sus generales están inundando muros y chats de Whatsapp.

Uno de los fotogramas de la parodia de El hundimiento que circulan por la red.
Uno de los fotogramas de la parodia de El hundimiento que circulan por la red.

CRÓNICA | Que muchas hayan sido las cabeceras a principios de siglo que de uno y otro bando intentaban ilustrar a sus acólitos e informar de paso fue, como así se está demostrando estos días, signo distintivo y hereditario para las nuevas tecnologías. Los dos bloques del consitorio verinense, Gobierno y oposición, libran en las últimas horas batallas encarnizadas en la red, concretamente en la más conocida, Facebook. Lejos de llevar el debate político a la arena, con el pueblo como espectador, unos y otros, más los otros que los unos, han decidido contar al público, ya cansado, paraverdades gran parte de ellas interesadas e intencionadas. Al menos media docena de cuentas personales, a uno y otro lado de la información veraz, se despachan a gusto con cruces de acusaciones realizando un verdadero ejercicio de repaso a la hemeroteca o, como entre las filas populares, jugando al despiste con invenciones irónicas que únicamente alimentan el ego de sus fieles y fervientes seguidores.

Si inicialmente fue el Bloque Nacionalista Galego el que por gran parte de la comunidad autónoma vio bloqueadas parte de sus perfiles locales por una más que orquestada operación de denuncia masiva, el mismo discutido correctivo están recibiendo páginas de Facebook asociadas a los círculos del bipartito en otra maniobra, aparentemente, también calculada por el sector crítico.

Sin embargo, la guinda de la sátira y la ironía la colocaron dos recientes adaptaciones del film obra del cineasta Oliver Hirschbiegel. Son magistrales los cuatro minutos de "El hundimiento" en el que se reproducen los instantes posteriores en los que el "Führer" se entera de que la segunda guerra mundial está perdida y que sus días acabarán dentro del búnker en el que ya se halla. Esa secuencia es una de las más parodiadas de la historia conjunta del cine e internet entre los hispanohablantes, hasta el punto de que ya circulan por la red de redes sencillos tutoriales que les permitirán, si quieren incluso reproducir una discusión entre cuñados en la cena de Navidad, incluir rótulos propios a la postproducción cinematográfica. 

"El hundimiento", cuyo título original es Der Untergang, estuvo nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa, y los diálogos adulterados por la subtitulación cómica se extrajeron de notas de los colaboradores del dictador. La crítica cinematográfica asevera que el papel de Bruno Ganz en la figura del dictador alemán, en esa secuencia, es casi un calco de lo que ocurrió en los últimos días de abril de 1945 en la Alemania nazi.

ADAPTACIÓN LOCAL

Evidentemente, son los dos líderes locales, Gerardo Seoane y Juan Manuel Jiménez, quienes encargan, en cada una de las producciones, el papel de Hitler. En el caso de la parodia del segundo, que fue la primera en ver la luz el pasado lunes en una difusión programada por toda la villa a las 20:00 horas vía Whatsapp, Jiménez (Hitler) agarra un mosqueo capital cuando sus generales se encargan de desgranar los logros del grupo de gobierno de Gerardo Seoane, centrando el resumen en la puesta en marcha de los aparcamientos disuasorios, la retirada de los contenedores y la basura de las calles, o la dinamización cultural de la villa.

La respuesta "popular" no tardó en llegar. Dos horas después, y en una réplica exacta de la misma escena, era Gerardo Seoane quien espumaba por la boca al conocerse la hipotética existencia pública de un cajón cargado de facturas sin pagar, la huida a Portugal de su lugarteniente Diego Lourenzo o la aparente falta de liquidez del consistorio local, que, según la reproducción cómica -en la que incluyen a quien suscribe como uno de los generales de confianza de Hitler- está siendo asediado por proveedores con facturas pendientes.

Cuando menos, y pese a la crispación mediática, el humor y el ingenio mantienen su avidez.

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