luns 10/08/20
La firma impide a una verinense reincorporarse a su puesto de trabajo porque ahora necesita usar bastón

Mercadona no quiere cojos en sus cajas

Una verinense intenta, desde el pasado lunes, incorporase a su puesto de trabajo en el centro comercial Mercadona de Xinzo de Limia. Sin embargo, la responsable -y compañera- de la tienda le impide el acceso porque Eva Salgado, cajera de profesión, debe desplazarse con bastón a causa de la ligera cojera que padece después de tres intervenciones quirúrgicas en uno de sus tobillos. Allí permanece, en el parking del supermercado, debidamente uniformada, todos los días entre las horas de su turno. 

Eva Salgado, a las puertas del Mercadona de Xinzo, con su bastón. | FOTO: Luis Veloso.
Eva Salgado, a las puertas del Mercadona de Xinzo, con su bastón. | FOTO: Luis Veloso.

A Eva Salgado la empresa para la que lleva prestando sus servicios desde el año 2004 ha decidido amargarle su próximo -y casi inminente- cumpleaños el 22 de julio. "Vente y lo celebramos con una tarta a la entrada, allí estaré como todos estos últimos días, vestida con el uniforme, desde las 8:30 horas de la mañana y el bastón que me ayuda a caminar y con el que no me dejan entrar en el establecimiento", invita a este redactor que, curiosamente, también anota un año más a su particular cuenta ese mismo día. 
Desde el pasado día 7 de julio, a las 14:30 horas, esta joven lleva incorporándose todos los días a su puesto de trabajo en el supermercado de Xinzo de Limia con su inseparable bastón, compañero de viaje en todos sus desplazamientos a pie por prescripción facultativa después de una larga temporada de baja médica que le llevó a sufrir tres intervenciones en uno de sus tobillos. 

Eva Salgado comenzó en Mercadona en el año 2004. Su profesionalidad y dedicación le auparon en poco tiempo a situarse dentro del staff directivo de la firma, como coordinadora de planta en Coruña, Ourense y, más tarde y ya en su tierra, en Verín. Un trabajo estresante, pero con una remuneración justa y en casa, todo a pedir de boca. 
Sin embargo, su peor pesadilla llegó en el mes de agosto de 2016, cuatro meses después del parto de sus gemelos. Uno de ellos, Millán, no logró superar la dolencia que acarreaba desde su nacimiento y sumió a esta madre y a su pareja en el mayor de los dolores imaginables. Aún así, y con todavía algunas semanas sin consumir de baja maternal -"todos me decían que incorporarme al trabajo me ayudaría a sobrellevar esa pérdida"-, decidió recuperar su puesto de trabajo al frente del supermercado de la calle Rosalía de Castro, en Verín. 
Las responsabilidades generaban un estrés idéntico al anterior al de su embarazo, pero la capacidad de resistencia de Eva estaba mermada por el fatal desenlace de uno de sus pequeños. Pidió voluntariamente abandonar la jefatura de la tienda y la empresa le ofreció incorporarse a la que el grupo posee en el polígono industrial de Xinzo de Limia, de manera temporal, "ellos me dijeron que en la de Verín, al abandonar yo la coordinación de la tienda no podía quedarme en ella, pero que sí podría volver en un futuro", recalca Eva Salgado. Era el mes de septiembre de 2017.

Tres operaciones en dos años

Sin embargo, una vez más, aunque sin la tormentosa virulencia del anterior, su vida quiso golpearla ligeramente de nuevo. Una lesión en uno de sus tobillos la obligaría a pasar por los quirófanos hasta en tres ocasiones y a consumir dos años enteros de baja médica sin conseguir reponerse por completo de su dolencia. Y fue, semanas atrás, cuando llegó el tercero de sus calvarios: "El día 18 de junio, por fin, el médico del INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), me da el alta médica para poder incorporarme a mi puesto de trabajo, aunque me recomienda que me desplace apoyada en un bastón porque todavía la recuperación no es completa", cuenta. Cinco días más tarde, y después de que Eva Salgado pusiese en conocimiento de su empresa que ya podía incorporarse, someten a la verinense a un reconocimiento médico por parte de la mutua de su compañía. "Desde ese día y hasta el día 29 de junio, que fui yo la que interpuso denuncia, nadie de mi empresa me llamó para pedirme que me reincorporase a mi puesto de trabajo. El pasado día 6, y después de que yo acudiese a los tribunales, Mercadona me envía un burofax invitándome a que acuda a mi puesto de trabajo en la tienda de Xinzo", relata. Y lo hace, a las 14:30 horas, como así había sido citada, y acompañada de su, por el momento, inseparable bastón. 

La responsable de la tienda se dirigió a mí y me dijo que no podía acceder a mi puesto de trabajo con bastón, que no estaba permitido por la empresa por cuestiones estéticas (Eva Salgado)

Su sorpresa fue mayúscula cuando ni tan siquiera le dejaron sobrepasar la primera de las puertas del centro comercial. "La responsable de la tienda se dirigió a mí y me dijo que no podía acceder con bastón, que no estaba permitido por la empresa por cuestiones estéticas", afirma. 

Y allí estuvo gran parte de la tarde del pasado lunes, al igual que gran parte de las mañanas del martes, miércoles y de ayer jueves, desde las 8:30 horas, en el parking del establecimiento aguardando a que sus superiores cambiasen de parecer y le permitiesen reincorporarse a su puesto de cajera en el supermercado. Llegó incluso a personarse una patrulla de la Guardia Civil de Xinzo en el lugar a requerimiento de esta verinense, para que levantase atestado de lo que allí ocurría, esto es, de como impedían a esta verinense, coja todavía y por algún tiempo, hacerse cargo de su caja. 

Mercadona no quiere cojos en sus cajas
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