xoves 22.08.2019
El autor de "The Timesounds" expone, ya de vuelta a la villa, su experiencia en la ciudad de Mirny (Siberia)

Jorge Godás: "No hubo ni un yoísmo, y mira que hubo gente impresionante"

Imaxe do espectáculo en directo.
Imaxe do espectáculo en directo.

Después de dos años de trabajo a 14.000 km de distancia, el autor verinense Jorge Godás presentó el 28 de abril su obra titulada "The Timesounds" en Mirny (Rusia). Para esto ha contado con la colaboración de los alumnos de la Escuela de Artes de Mirny y el coro de la ciudad, dando como resultado un concierto multimedia que tuvo danza en directo, vídeos, cuadros, música... 

 

¿Cómo ha sido la experiencia en Rusia?

Fue brutal. Para mí es un sueño que aún estoy compartiendo con vosotros, sería bien bobo si me quedase yo con todo. Desde el momento en que me llevó mi amigo de toda la vida, Peche, hasta el tren para salir de Verín, haciéndome amigo del taxista en Chamartín y pasándole mi música, hasta que monté en Aeroflot para irme a Siberia, y la posterior vuelta, no tengo nada negativo que decir. 

De hecho, algo que me impactó y me encantó fue que al llegar al primer aeropuerto en Moscú, vinieron a recogerme en un coche oficial y el conductor, Serguéi, llevaba puesta mi música.

 

¿Cómo viste la acogida que hubo hacia ti y tu música?

Mi amigo Vlad es el editor jefe de la televisión allí y se encargó de que las semanas previas se fuera difundiendo. Sólo éramos Carlos Folgoso, los rusos y yo. Era la primera vez que metían a alguien de fuera en el festival y el ambiente fue genial, las personas te paran por la calle y son encantadores contigo, por lo que tienes que serlo con ellos. Plagué de cigarrones aquello, de lo mío, me sentí como un astronauta.

 

El subidón de autoestima que debe dar que alguien de Rusia se fije en tu música y te pida crear un producto debe ser brutal.

Sí, increíble, además es un producto moldeable, que a pesar de haberlo enfocado en Mirny me gustaría trasladarlo a algo que pudiera hacerse para todas las culturas. A mí cuando me llegó aquel Whatsapp de Carlos Folgoso desde Rusia, que guardo como oro en paño, me hizo ilusión, pero no me esperaba todo esto. El paso fue brutal, un alunizaje total.

 

Eso confirma el dicho de que nadie es profeta de su tierra, que tenga que venir alguien de Siberia para decirnos la calidad de lo que tenemos aquí.

A mí me da pena, no quiero atacar a nadie, no es mi estilo, pero he vivido muchas miserias a este nivel, tanto aquí como en el lugar donde trabajo, que debería ser un lugar donde potenciar cualquier iniciativa cultural, pero no. Esto es un lugar que como sigamos así, por desgracia, se convertirá en una tierra donde el estiércol siga en las calles y la trapallada sea lo que invada. La falta de palabra, el que haya algo nuevo que nos dé miedo. Te pongo un ejemplo: recuerdo la primera novia que tuve, fuimos un amigo y yo a recogerla a ella y a una amiga a Albarellos. Me había comprado unas gafas que en ese momento se llevaban muchísimo y una chaqueta americana. Esa noche fui con mi americana azul sin cuello, mi camiseta blanca y mis gafas hasta allí y entré en el Delfín, el bar del pueblo, y se quedaron todos callados y mirándome.

Con esto quiero decir que a la gente se la crucifica muchas veces sin saber. Tengo que dar gracias de que este sueño se haya llevado a cabo, pero hay muchos sueños que quizás no se llevan a cabo y con mucho más trabajo por detrás que el mío. También te puedo decir que he sacrificado dos años completos de mi vida con esto.

 

Porque esto ya venía de antes, "The Timesounds" ya existía. 

No no, "The Timesounds" fue esto. aunque tuvo otros nombres anteriores se fue modificando y este se lo puso Vlad. Cuando lo vi dije 'me encanta', es mi estilo completamente además.

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¿Cuál fue la acogida del público?

El espectáculo estaba acompañado todo el rato por una súper pantalla que venía desde Moscú, con técnico y todo. Esto fue quizás hasta novedoso en la música.

Yo iba explicando la música con imágenes y me la aderezaban con baile. Ha sido una cosa muy limpia, muy sobria y en la cuál se implicó la gente. En el quinto centenario de la imprenta tuvo que haber aquí en el castillo de Verín algo que fueron los comienzos de lo que posteriormente llevé a Rusia, pero todo el mundo se aprovechó de ello menos yo, cuando era mío. 

En Mirny, yo era el primero y último en estar en el sitio y era el que estaba con la gente en la universidad cuando ensayaban, pero no hubo ni un "yoísmo", y mira que hubo gente impresionante. Ellos hacen país, y tienen un afán por comunicarse con los extranjeros brutal, son dulces, sensibles, cachondos...

Por poner una pega, para mí tenían que haber dejado entre actuación y actuación algo de margen, pero estaba todo muy medido. Después del espectáculo fue acabar, hacernos cuatro fotos e ir hacia la parte de atrás a recoger todo porque tenían que montar otro espectáculo.

 

Nadie conocía Verín allí, ¿no?

Ni Dios, pero yo me encargué de enseñarle a todo el mundo dónde estaba. De hecho, tengo desde entonces un grupo de Whatsapp en donde nos mandamos cosas. 

 

Y a partir de aquí, ¿qué? Porque supongo que será un punto de inflexión.

Me gustaría que a partir de este punto nos sentásemos un grupo aquí en Verín e incluso fusionarlo con parte de la gente de Mirny. Al ser una ópera prima puede ser larga para alguna gente, porque son dos horas. Creo que la duración tiene que ser la película de Walt Disney, 80' o 90', no más.

Por eso necesitará cambios, ya que era el primer estreno. Como con todo, lo haces, ves y empiezas a darle los toques.

 

¿Esto se podría hacer en el Auditorio?

Eso depende de las instituciones, si nos dan apoyo. Se necesitaría una proyección, un equipo de sonido y un pequeño equipo musical conmigo. Teclista ya lo tengo, un muy buen amigo de Oímbra, y quizás haría falta tener un pequeño grupo de baile y una persona para la percusión. 

Una de las cosas que pasó durante el espectáculo es que había una niña pequeña de 13 años en la percusión al lado del teclista en Mirny. Esta situación se dió porque al teclista no lo dejaron librar ese día en la mina. Se necesita un cuerpo técnico que sepa de eso.

 

¿Vas a seguir promocionando esto?

De cara el futuro lo que quiero es seguir haciendo música. Tengo un proyecto aparcado que habría que retomarlo, que es "La historia del valle de lágrimas minerales", un relato de amor geocósmico, inspirado en la historia de la creación de nuestro valle y en un libro que me encanta: "Cosmos", de Carl Sagan.

Es una historia de amor geocósmica porque es la historia del cielo y al tierra, la fecundación de la tierra inspirada en la teoría del caldo cósmico: que está fertilizada por bombardeos de meteoritos y cometas. Se fue transformando en base a eso, a historias de mi vida y a dos personas que me ayudaron poco a poco a construirlo - Ramón Fuentes, que me dijo que por qué no le ponía música a las piedras, y el químico de Cabreiroá que ahora está jubilado, Plácido -. 

Para este musical pensé en el campo que hay delante del Pozo do Demo, disparando y saliendo luces. Me parece mágico ese sitio, además de que cabe muchísima gente, pero se está macerando aún.

 

¿Te gustaría que siguiera sonando "The Timesounds" por otros lugares rusos?

Ojalá, porque si me encargué de algo fue de difundirlo a lo bestia junto con mi amigo Vlad, pero eso ya es labor suya. Estaría genial hacer una gira por allí, porque la verdad es que es precioso. 

Jorge Godás: "No hubo ni un yoísmo, y mira que hubo gente impresionante"
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