El ente supramunicipal aprobó un presupuesto de 3,4 millones de euros

El informe de Intervención destapa la asfixia financiera y el recurso crónico a créditos en la Mancomunidad | NOTICIAS VERÍN

El informe de fiscalización económica y financiera emitido por el secretario-interventor de la Mancomunidade de Municipios da Comarca de Verín, Santiago de Lorenzo Taboada, para el ejercicio 2026, revela una situación de extrema vulnerabilidad estructural y financiera en el organismo supramunicipal. A pesar de que las cuentas anuales se ajustan formalmente a las normas del Texto Refundido de la Ley 39/1988 y no presentan infracciones legales que subsanar, el análisis técnico destapa un desequilibrio operativo insostenible: una entidad que gestiona un presupuesto récord de 3.437.000,00 euros y coordina una plantilla de casi 80 trabajadores descarga toda su gestión burocrática sobre un único auxiliar administrativo.

Esta alarmante carencia de medios humanos en las oficinas centrales es calificada explícitamente en la auditoría como la "mayor debilidad de la entidad". El informe advierte que este cuello de botella resulta "absolutamente insuficiente" para asumir el peso administrativo no solo de los departamentos nucleares de Intervención y Secretaría, sino también de obligaciones añadidas como la contabilidad de la Fundación de discapacitados psíquicos, contando apenas con el apoyo voluntario y puntual de un Agente de Empleo y Desarrollo Local (AEDL). El documento sitúa la gestión de Verín en una posición de inferioridad frente a otras mancomunidades de la provincia de Ourense, como las de Ribeiro o Celanova, que disponen de plantillas de personal de oficinas sólidas y consolidadas para coordinar servicios similares.

Dependencia externa absoluta y asfixia municipal

El análisis del estado de ingresos evidencia otra de las grandes taras del organismo: la Mancomunidade carece por completo de recursos tributarios propios. La financiación de los servicios esenciales se sustenta de forma exclusiva en las transferencias finalistas de la Xunta de Galicia, de la Deputación Provincial de Ourense y en las aportaciones corrientes que realizan los propios ayuntamientos integrados.

Esta falta de autonomía fiscal coloca a la institución en un "delicado equilibrio" entre el coste real de las actividades y los fondos disponibles. Como la práctica demuestra repetidamente, cualquier desviación en los gastos presupuestados o el encarecimiento de los servicios se traduce de inmediato en una nueva petición de fondos públicos o en un incremento directo de las cuotas obligatorias de los municipios. Ante esta volatilidad, Intervención ha elevado una seria advertencia a la Presidencia, exigiendo la aplicación de una estricta política de contención del gasto, que pasa por la renuncia anticipada a cualquier actividad de carácter voluntario que no cuente con una vía de financiación externa garantizada al 100%.

El lastre de los servicios deficitarios y la subrogación

El grueso de los recursos económicos del presupuesto se concentra en el Capítulo Uno (gastos de personal), destinado a sostener a los cerca de 80 operarios vinculados a los talleres de empleo AFD, los conductores de los tractores rozadores y las brigadas forestales de prevención y extinción de incendios. Lejos de aligerarse, la carga operativa de la Mancomunidade se ha visto agravada por la asunción de competencias altamente costosas:

  • Recogida de Basura (RSU): La gestión directa del servicio en los municipios de Cualedro, Laza y Monterrei ha obligado al ente a asumir de forma fija al personal subrogado y los costes del parque de maquinaria, absorbiendo unos gastos corrientes que comprometen el equilibrio de las arcas comunes.

  • El Punto Limpio: Tras diez años desde su implantación, el coste de mantenimiento de esta infraestructura sigue arrastrando una fórmula de cofinanciación "incierta" con la Deputación de Ourense, lo que agrava la inestabilidad del servicio.

  • Parque de maquinaria: Aunque la renovación de activos se amortiguó parcialmente con la recepción de maquinaria multifunción aportada por la Comunidad Autónoma en 2024 y 2025, y la ayuda para un tercer tractor rozador por parte de la Deputación, la entidad se ve obligada en 2026 a tramitar la enajenación de dos tractores viejos para intentar conseguir ingresos extraordinarios.

El bucle de los créditos bancarios a corto plazo

El informe técnico destapa una preocupante ineficacia en el sistema de cobro de las subvenciones públicas, principalmente las autonómicas (como los programas de empleo o las brigadas forestales), que se liquidan mediante pagos anuales a mes vencido o incluso tras la entrega de las memorias finales, forzando retrasos de muchos meses. Al no disponer de liquidez inmediata en la tesorería para atender las nóminas de los 80 trabajadores y el pago ordinario de los proveedores, la Mancomunidade se ve abocada de forma imperiosa a recurrir sistemáticamente a la concertación de operaciones de crédito a corto plazo con entidades bancarias.

Este recurso financiero financiero recurrente genera dos consecuencias directas muy graves para la estabilidad del ente: distorsiona los ratios de deuda comercial y empeora notablemente el Periodo Medio de Pago (PMP) exigido por el Ministerio de Hacienda. De este modo, la gestión contable de la Mancomunidad de Verín queda atrapada en un bucle de endeudamiento bancario constante para poder sostener el gasto diario y evitar el colapso de unos servicios que carecen de una base de financiación estructural sólida.