Un estudio destapa el racismo que se esconde en la comarca de Verín
Una investigación sociológica desarrollada por el CDR Portas Abertas ha puesto sobre la mesa una cruda realidad que va más allá de incidentes puntuales: el racismo estructural no es un fenómeno exclusivo de las grandes urbes, sino que se manifiesta de forma arraigada y transversal en las poblaciones rurales de la comarca de Verín.
La investigación, titulada ‘Racismo estructural en el ámbito rural: un análisis sociológico de sus dinámicas y consecuencias’, forma parte de un programa de ámbito estatal llevado a cabo por COCEDER en seis comarcas rurales con CDRs asociados y está financiado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, dentro de los programas de interés social, con cargo a la asignación tributaria del 0,7% del IRPF.
La coordinadora actividades de Portas Abertas y presidenta de COCEDER, Tamara Balboa, destaca la importancia de hacer investigaciones adaptadas al medio rural. Las conclusiones de esta investigación demuestran “que hai migrantes de primeira e de segunda, dependendo da súa procedencia e do seu estatus económico”. Balboa añade que “a propia exclusión que se fai da sociedade dentro dos colectivos migrantes na comarca de Verín está a crear un caldo de cultivo para outros problemas sociais máis graves, que xa están a ocorrer en países de Europa nos que existen auténticos guetos”.
A lo largo de seis meses se llevaron a cabo entrevistas con profesionales de la comunidad docente, servicios sociales, ámbito hospitalario y abogacía. También se crearon grupos de discusión con mujeres migrantes con menos de un año de residencia en la comarca y con jóvenes migrantes menores de 30 años, así como entrevistas en profundidad a personas racializadas con trayectorias migratorias significativas.
Múltiples barreras en empleo, vivienda, educación y en los trámites con la administración
Laura Garrido, técnica encargada de la investigación, expuso los datos analizados y las principales conclusiones: el racismo en la comarca de Verín no se limita a actitudes aisladas, sino que está incrustado en los sistemas y las instituciones locales. "Os testemuños recollidos documentan barreiras e prácticas que reproducen desigualdades e vulneran dereitos básicos en distintos ámbitos da vida comunitaria, onde sempre hai un grupo social que se posiciona como hexemónico e considera que o resto de grupos están por debaixo en oportunidades e dereitos".
Respecto a las relaciones con la administración, las personas migrantes de la comarca de Verín relatan haber sufrido un trato desigual. "Tamén denuncian o bloqueo de citas e os comentarios discriminatorios por parte dalgúns funcionarios". Por otro lado, también se destaca la existencia de experiencias positivas con servicios y entidades que facilitaron soluciones en situaciones complejas.
La precariedad laboral destaca como uno de los patrones que afectan a la población migrante. La falta de contratos, las jornadas excesivas y el maltrato psicológico son la norma, no la excepción. Se observa una especial vulnerabilidad en las mujeres migrantes “que sufren doble racismo por su condición de migrante y de mujer”. que trabajan en el sector de los cuidados, con empleos de baja protección y alto riesgo de abusos.
Ante este panorama, la investigación destaca el papel crucial de las redes comunitarias femeninas. Estas redes, a menudo informales, actúan como un mecanismo de protección y resistencia, ofreciendo información sobre empleo y vivienda, así como apoyo emocional frente a un sistema que las aísla, con mayor crudeza a las mujeres jóvenes, en particular a las latinoamericanas y musulmanas. Las primeras denuncian ser víctimas de sexualización y ser asumidas como trabajadoras sexuales, mientras que las segundas se enfrentan a la islamofobia y a la exigencia de quitarse el velo como condición para conseguir un empleo.
El estudio destaca también el difícil acceso a una vivienda digna para las personas migrantes, quienes a menudo terminan en alojamientos en mal estado o en zonas periféricas, enfrentando el rechazo de caseros y arrendadores.
En el ámbito educativo, se detecta un "racismo velado, una segregación silenciosa”, donde la presión social y los estigmas llevan a la población local a evitar centros escolares con un alto porcentaje de niños y niñas migrantes. Esto perjudica el derecho a una educación inclusiva. En este sentido, algunas de las trabajadoras sociales participantes en el estudio afirman que “tamén se da esa discriminación entre as persoas migrantes pobres e ricas. Se podes comprar un piso, por exemplo, xa tes un NIE. Percibimos tamén que as familias que poden, levan aos nenos aos colexios concertados porque consideran que non teñen que ir aos públicos para non volver a ser considerados e convivir con inmigrantes de segunda”.
La paradoja de la emigración gallega
El estudio subraya una contradicción histórica: mientras Galicia fue en el pasado un territorio de emigración masiva, hoy se percibe un rechazo hacia los nuevos migrantes. Profesionales consultados atribuyen esta actitud al "miedo a lo desconocido" o a la "ignorancia", sugiriendo que hay un prejuicio subyacente que opera en la necesidad de identificarse con un grupo “superior”.