El Chivite reúne a científicas, comunicadoras, políticos, ingenieros, letrados y deportistas en su 50 aniversario | NOTICIAS VERÍN
El salón de actos —antes gimnasio, como algunos de los presentes recordaron— del Instituto Xesús Taboada Chivite albergó este sábado 6 de marzo una de las jornadas, quizá más emotivas, de las muchas vividas en sus 50 años de historia.
Hasta el centro se desplazó una decena de ilustres alumnos y alumnas de distintas promociones, representando a las cinco décadas que conmemoraba el instituto. Entre ellos se encontraban un director general de Emerxencias, un delegado territorial de la Xunta —ambos estudiantes de la primera promoción—, ingenieros industriales y de caminos, abogados, comunicadoras e investigadoras, como la verinense Yolanda Prezado, física de referencia internacional en radioterapia y, más específicamente, en protonterapia.
La jornada comenzó con la recepción de invitados y un aperitivo musical interpretado por un cuarteto de cuerda. Posteriormente, el director del centro, César Sánchez, y la vicedirectora, Josefina Pérez, ejercieron de entrevistadores en cada una de las dos mesas de conversación programadas.
Vocaciones que nacen en el instituto
En la primera mesa intervino Yolanda Prezado, quien recordó que durante su etapa de estudiante dudó entre formarse en Física o Biología, aunque finalmente se decantó por la primera. También reconoció que entonces detestaba las Letras y las Artes, una percepción que asegura haber cambiado con el tiempo.
Sobre la conocida como fuga de cerebros, la investigadora defendió el valor de la experiencia internacional.
“No tiene por qué ser perjudicial. Cada vez hay más oportunidades de volver y se aprende muchísimo saliendo al exterior. Nunca, nunca debemos temerle al futuro”.
A su lado se encontraba la comunicadora Esther Estévez, conocida por su trabajo en la TVG y el espacio de divulgación lingüística Dígocho Eu. La joven, la más joven del cuarteto de participantes, aseguró que las actividades artísticas desarrolladas durante su etapa de estudiante —entre 2009 y 2014— resultaron decisivas para definir su futuro profesional.
“Para min, os musicais, o clube de lectura, o teatro no instituto fórono todo. Marchei moi enchoupada daquí, foi un orgullo ter estudado aquí”.
A continuación tomó la palabra José Manuel Gayoso, pero no el de Luar, aunque bien podría reemplazar, por apellido, aspecto e idéntica licenciatura —Derecho—, al veterano presentador de la TVG -incluso por su forma de manejar el micrófono-. Abogado, músico, productor musical y de eventos, entre otras muchas facetas, recomendó perseguir aquello que genera bienestar personal.
“É normal que os rapaces e as rapazas non teñan claro que facer a esas idades. É parte do proceso, pero non está mal probar, experimentar. Temos que ter cada día algo de sede cultural”.
Gayoso definió además al instituto como “esa pedra que edificou grande parte do que somos agora”.
Experiencias que marcan una trayectoria
La primera mesa la cerró Manuel Pardo Cid, actual delegado territorial de la Xunta en Ourense y natural de Tamaguelos. Recordó que se licenció en Derecho cuando ya estaba trabajando, una experiencia que le permitió descubrir su vocación profesional con el paso del tiempo.
“Acabeille collendo o gusto porque a vida foime levando por camiños que non sabías”.
El delegado se declaró además admirador de quienes tienen claro desde jóvenes el camino que desean seguir.
Tras estas intervenciones se proyectaron cuatro vídeos de antiguos alumnos que no pudieron asistir presencialmente. Uno de ellos fue Ringo Pérez Gamote, ingeniero industrial natural de A Devesa (Vilardevós) y responsable, entre otras actuaciones estructurales, de las cubiertas del Santiago Bernabéu y de la reforma del Camp Nou.
Desde un enclave cercano a Lucerna (Suiza), donde reside y ejerce como profesor universitario, recordó sus años en el instituto y defendió una mayor conexión entre educación y mundo laboral.
“Os alumnos deberían incorporarse canto antes ao mercado laboral. Facer prácticas xa nos primeiros cursos en empresas. Todos deberiamos saber o que é o traballo dende os primeiros anos”.
También evocó sus primeras experiencias laborales ayudando a su padre durante los veranos.
“Mentres os meus compañeiros estaban na piscina ou de festa, a min tocábame traballar na casa, incluso botando planchadas”.
Entre los vídeos proyectados también intervino José Manuel Ferreira, campeón de Wu-Shu, quien dejó una de las reflexiones más contundentes de la jornada.
“Nada é inmediato. Temos que permitirnos fracasar. Logo de fracasar moitísimo é cando chegan os éxitos”.
El deportista ilustró su afirmación con su propia experiencia:
“Para conseguir unha medalla, antes tiña que perder unhas vinte”.
Otra de las intervenciones -después de la de la directora y actriz Mariana Carballal- correspondió a Clara Cid Bengoa, ingeniera de Caminos que trabaja en el departamento de Elementos Finitos de Airbus, donde analiza el comportamiento estructural de aeronaves.
Durante su vídeo, que se vio brevemente interrumpido por su faceta de madre de un niño pequeño al que sostenía en brazos, subrayó el valor de la disciplina.
“Non todo é ser intelixente. Ter disciplina é fundamental. Todo aquilo que require esforzo acaba merecendo moito a pena”.
Cid Bengoa también planteó algunas reflexiones sobre el sistema educativo.
“No instituto danche un problema cunha solución. Na vida as solucións non veñen dadas, tes que buscalas ti”.
Y añadió la necesidad de incorporar conocimientos prácticos a la formación académica.
“Deberiamos saír dun instituto sabendo nutrición, interpretar unha factura da luz ou facer a declaración da renda”.
Recuerdos, viajes y aprendizaje
Antes de la última mesa, los asistentes —especialmente quienes cursaron estudios en las primeras décadas del centro— tuvieron la oportunidad de conocer las ampliaciones realizadas en el instituto en los últimos años, algunas de ellas en lo que anteriormente era el aparcamiento cubierto del centro.
La jornada concluyó con una segunda mesa en la que participaron el director general de Emerxencias de la Xunta, Santiago Villanueva; el teniente de alcalde de Verín, Diego Lourenzo; el ingeniero Francisco “Paquiño” Álvarez —capaz de recorrer cerca de 42.000 kilómetros en bicicleta durante 600 días—; y la comunicadora Sabela Souto, quien hasta ese momento se había encargado de documentar gráficamente el evento.
Villanueva reconoció que llevaba cuatro décadas sin visitar el instituto en el que cursó sus estudios, recordando su llegada al centro como un momento decisivo.
“Chegar ao instituto foi un despertar a todo”.
El director general recomendó que el Chivite continúe siendo un referente para las nuevas generaciones, especialmente en una etapa vital clave para el alumnado.
Por su parte, Diego Lourenzo destacó la influencia que tuvo el instituto en su formación personal.
“Aquí se construíu a persoa que son. Había un equipo docente que nos permitiu ser”.
El teniente de alcalde también reivindicó un mayor peso de la educación emocional dentro del sistema educativo.
Soñar, aprender y encontrar el propio camino
Cerraron el turno de intervenciones Francisco Álvarez y Sabela Souto. El primero explicó que durante su viaje por todo el mundo recordó con frecuencia lo aprendido en el instituto y aseguró haber recuperado su confianza en la humanidad.
“Onde máis deshumanizados estamos é aquí en Europa. En Irán foi onde atopei á xente máis amable”.
El ingeniero animó a seguir soñando, aunque avanzando con pasos realistas.
“O máis importante é ir desfrutando do camiño cara ao obxectivo final”.
Por su parte, Sabela Souto, que tuvo su único momento de descanso durante la mesa tras documentar toda la jornada, recordó que fue en el instituto donde se encontró a sí misma.
“Atoparme a min mesma foi aquí no Chivite. Mesmo botei moito de menos na universidade o acompañamento que tiñamos aquí”.
La comunicadora cerró su intervención con una de las reflexiones más aplaudidas de la mañana.
“As notas non son tan importantes como parece. Todos destacamos algunha vez nalgo na vida”.
La entrega de un pequeño recuerdo a los participantes y la foto final de familia pusieron el broche a la jornada, dentro de un programa conmemorativo que continuará durante todo el curso escolar con nuevas actividades por el 50 aniversario del centro.