sábado 14.12.2019
la consellería de Educación destina una única asistenta para tres escolares, dos de ellos con graves dificultades motoras

La Xunta elude enviar una cuidadora más al CEIP de Castrelo do Val para atender a tres niños con necesidades especiales

Los padres de tres niños con necesidades especiales matriculados en el CEIP de Castrelo do Val, cansados de la falta de respuesta de la Consellería de Educación, acaban de elevar su queja al Valedor do pobo.
El pequeño Hugo, su madre Isabel; Jorge, con su hija Valeria, y la pequeña Icía, en brazos de su madre Cecilia, a las puertas del centro educativo.
El pequeño Hugo, su madre Isabel; Jorge, con su hija Valeria, y la pequeña Icía, en brazos de su madre Cecilia, a las puertas del centro educativo.

"Eu só lle pregunto a o inspector de Educación responsable do centro educativo de Castrelo do Val como faría el se tivese que levar á miña filla ao baño tendo a dous cativos máis con necesidades específicas como a miña filla a cargo dunha única coidadora". En poco más de dos líneas de texto y en una concreta cuestión, resume la madre de Icía, Cecilia Vázquez, el principal y único problema que en estos momentos presenta el centro de educación infantil y primaria de Castrelo do Val, al que asisten, desde inicio del presente curso, tres pequeños con necesidades específicas que requieren -los tres- de una atención permanente. 

Inicialmente, cuando Cecilia decidió matricular a su hija en la localidad donde reside, ya conocía de la existencia de un problema que a día de la fecha, y pese a haber transcurrido varios meses desde la prematriculación, no se ha logrado resolver por parte de la administración competente en materia educativa. "Eu son consciente de que a miña filla é unha máis para unha coidadora que xa tiña ao seu cargo a Hugo e Valeria, pero é un dereito que nos corresponde e tampouco quero que a chegada da miña filla ao centro diminúa a atención que se lle está a prestar aos dous nenos que xa estaban antes", señala. 

Los veteranos son Hugo, de 11 años y escolarizado en quinto de Primaria, y la joven Valeria, de 9 años y en tercero de Primaria. La tercera de este particular grupo es Icía Blanco, con tres años y matriculada en primero de Infantil. 

La última de las madres, y la que se ha erigido en portavoz de la terna de progenitores, ha agotado todos los cauces administrativos posibles. Varios son ya los requerimientos, tanto verbales como por escrito, formulados a la jefatura provincial de Educación en Ourense, sin haber obtenido hasta el momento una respuesta positiva. El último y más reciente de los movimientos ha sido remitir su reclamación al Valedor do pobo. 

Cecilia "Ceci" Vázquez reconoce que la normativa se está cumpliendo, "porque fixa unha coidadora para un mínimo de cinco nenos con necesidades específicas, pero no noso caso esquécense de valorar caso por caso, porque os tres cativos do colexio de Castrelo precisarían dunha coidadora cada un, ou polo menos dúas dos tres nenos, como son a miña filla e Valeria". 

La madre de Valeria explica pormenorizadamente las necesidades de los pequeños: "Tanto Valeria como Icía, al no moverse de manera autónoma, necesitan a alguien permanentemente a su lado, sobre todo en los recreos y a la hora de comer. Mi hija necesita que estén observándola para que coma despacio y mastique bien, e Icía está empezando a comer sólido, todavía es muy pequeña y tarda en hacerlo". Y justifica la petición de mayor personal para la atención específica a estos pequeños afirmando: "Aseguran que entienden la educación como un ejercicio de integración de los niños con necesidades especiales y lo único que hacen los responsables políticos es optimizar recursos, es decir, poner dificultades, recortar gastos en personal cualificado, como puede ser nuestro caso", sentencia. 

IDÉNTICO CASO A OTRO CONOCIDO EN NEGREIRA

El diario El plural.com se hacía eco también esta semana de un caso similar, aunque esta vez en la localidad coruñesa de Negreira. Allí, los padres de las cinco menores con necesidades específicas reclaman que se incremente el número de auxiliares técnicas educativas, que den una atención de calidad a cuatro escolares con necesidades específicas permanentes, y dos más con necesidades puntuales. El curso escolar comenzó, al igual que en Castrelo do Val, con una única cuidadora. 

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