FOTOGALERÍA | La particular DANA de A Bouza
Las intensas tormentas registradas en la provincia de Ourense han causado estragos históricos en el núcleo de A Bouza, perteneciente al municipio de Viana do Bolo. Las lluvias torrenciales provocaron un grave desprendimiento de tierras y escorrentías que han dejado incomunicada a la población. El daño más grave en las infraestructuras de comunicación se localiza a unos 100 metros de la entrada de la aldea, donde la calzada que conecta A Bouza con la capital municipal ha sufrido un colapso estructural, originando un enorme socavón de entre 10 y 15 metros de profundidad que ha hecho desaparecer por completo uno de los carriles de circulación.
En el núcleo del pueblo, la situación es descrita por los residentes como "devastadora". El arrastre de tierra y agua desde la montaña acumuló una capa de entre 4 y 5 metros de escombros en las calles de la localidad. Las toneladas de piedras, rocas y penedos de gran tamaño que se desprendieron de las laderas sepultaron por completo el histórico horno comunal de la localidad. Asimismo, la fuerza de la corriente derribó muros de piedra, arrastró varios tractores y turismos particulares, y provocó que el lodo y los restos forestales alcanzaran la primera planta de varias viviendas. Los vecinos también informan de la desaparición de diversas mascotas domésticas y muestran su preocupación ante la posible pérdida de cabezas de ganado que se encontraban pastando en régimen extensivo en los montes cercanos.
Este suceso ha generado un profundo malestar y una indignación colectiva entre los vecinos de A Bouza. Los afectados culpan de la magnitud del desastre a la gestión forestal posterior a los fuegos, criticando duramente la rapidez con la que se realizan las talas de los árboles quemados tras los incendios. Según sostienen los propios vecinos damnificados, el mantenimiento de los troncos quemados sobre el terreno habría servido como un "parapeto natural" o sistema de bloqueo frente a las escorrentías de agua, reduciendo de forma drástica la erosión del suelo y evitando que las toneladas de lodo y rocas alcanzaran el casco urbano de A Bouza.