FOTOGALERÍA | BIENVENIDOS AL INFIERNO

El aliento de las llamas en el cuello de la comarca: una jornada de miedo y más de 340 hectáreas calcinadas. | FOTOS: Noelia Caseiro.
El incendio de Oímbra, que se iniciaba en A Granxa, ya ha calcinado más de 200 hectáreas.
La capilla de Santa Ana volvió a verse rodeada por el fuego; en Oímbra se revivió aquel incendió que la arrasó.
El fuego avanza, pero el esfuerzo de los brigadistas no cesa.
Numerosos viñedos del municipio de Oímbra se han visto afectados por el fuego.
Viviendas de A Granxa, As Chás e As Casas do Monte estuvieron seriamente amenazadas por los indendios.
La lucha sin tregua contra las llamas en Oímbra.
El trabajo incansable de los medios aéreos, sumándose a la batalla desde el aire.
El humo y las llamas, una amenaza constante que mantiene en vilo a toda la comarca.
Cualquier cosa para luchar contra los incendios que rodeaban las aldeas.
El incendio de Oímbra se extendió hasta llegar a Vilaza por la tarde, ya en el término municipal de Monterrei.
Vecinas y vecinos de Vilaza tuvieron que ser desalojados de ciertas zonas de la villa ante la proximidad de las llamas.
Santiago Villanueva, director general de Emergencias e Interior de la Xunta, mostraba preocupación al ver la situación del incendio en Vilaza.
El alcalde de Cualedro, Luciano Rivero, y la diputada Cristina Campero -que conoce bien lo que es enfrentarse a un incendio- se acercaron a Vilaza para comprobar in situ la situación del incendio.
En Vilaza estuvieron colaborando en la extinción los bomberos de A Coruña.
El incendio de A Mezquita fue el más madrugador, comenzaba poco antes de las 10 de la mañana en la parroquia de A Esculqueira.
Los cortes de tráfico afectaron a carreteras y a la autovía A-52.
Tractores, cisternas, arados o desbrozadoras fueron utilizadas para luchar contra las llamas en A Mezquita.
El paisaje de A Mezquita, herido por el fuego.
Los pocos medios disponibles en A Mezquita fueron sustituidos por el trabajo incansable de vecinas y vecinos.
La solidaridad no conoce fronteras: bomberos voluntarios de Vinhais aportaron sus vehículos adaptados para trasladar a las personas residentes en el centro de mayores de A Mezquita.
Rafael Pérez, alcalde de A Mezquita, preocupado ante lo complicado de la situación.
Equipos de extinción de Castilla y León también participaron en la lucha contra el fuego.
La A-52 permaneció horas cortada en distintos puntos ante el peligro para la circulación del humo.
En Vilardevós el incendio que ya se daba por estabilizado volvió a reactivarse en Santa Comba.

La comarca de Verín y territorios colindantes se despertaron hoy bajo un manto de ceniza, con el olor a humo impregnando el aire. Las alarmas que comenzaron a sonar a media mañana de ayer martes en A Mezquita, y con más virulencia por la tarde en Oímbra, no han cesado. La noche, que se preveía larga, ha sido una batalla sin tregua para los equipos de extinción y para los vecinos que han visto cómo el fuego se acercaba peligrosamente a sus hogares.

Encaramos una nueva jornada de lucha contra la lacra de los incendios forestales. La virulencia de las llamas, avivadas por las condiciones climatológicas, ha dejado un balance de más de 340 hectáreas de monte arrasadas y ha mantenido en vilo a varios municipios, con dos importantes focos todavía activos.

El incendio de Oímbra, iniciado en la parroquia de A Granxa, se ha convertido en el principal foco de preocupación. Sus llamas, avivadas por el viento, se han tragado ya más de 200 hectáreas, extendiéndose sin piedad hacia el vecino municipio de Monterrei. El fuego no ha dado tregua, obligando a los efectivos a redoblar esfuerzos y a los vecinos a pasar la noche en vela. Mientras, tres brigadistas sufrieron las consecuencias de luchar contra las llamas.

A tan solo unos kilómetros de distancia, un segundo frente de batalla se libraba en A Mezquita, en la parroquia de A Esculqueira. Desde las 09:42 horas de ayer, otro fuego ha consumido alrededor de 100 hectáreas. En este punto, la colaboración ha sido la nota de esperanza, con medios terrestres portugueses sumándose a las labores de extinción, demostrando que la solidaridad no tiene fronteras cuando el monte arde.

A pesar de los múltiples frentes, el trabajo de los servicios de extinción y de vecinas y vecinos ha logrado parar el incendio de Vilardevós, que se reactivaba ayer tarde en la localidad de Santa Comba. Muy próximo a las viviendas, mantuvo en vilo a la población, que no pudo evitar que continuara hasta Moialde.

Mientras el sol ilumina el horizonte y los medios aéreos vuelven a despegar para un nuevo día de lucha, miramos con dolor las más de 340 hectáreas perdidas. Es la crónica de un paisaje herido, de un esfuerzo titánico y de una comunidad que, una vez más, demuestra su resiliencia frente a la furia del fuego. Los equipos de emergencia siguen trabajando sin descanso para controlar los focos que aún se mantienen activos y proteger a la población y el patrimonio natural.